Igor Paskual narra “Pedro y El Lobo”

Este Domingo, 26 de Junio a las 12:30h del mediodía, Igor Paskual estará en la Antigua Fábrica de Ortiz de Candás (Asturias) narrando la obra “Pedro y el Lobo” de Sergei Prokofiev (1936) junto a la banda de música de Candás.

Esta obra fue un encargo que se le hizo a Prokofiev desde el Centro de Teatro Infantil de Moscú para aficionar a los niños a la música. Viendo el resultado, está claro que su objetivo se cumplió. Es pues, una ocasión única para que pequeños y no tan pequeños disfruten de este clásico tan entrañable.

IPK - PedroyElLobo (26.6.16)

Igor Paskual, en la revista Líbero (núm. 17)

LIBERO 17 Junio 2016Igor Paskual vuelve a colaborar una vez más en la revista futbolística-cultural Líbero. En esta ocasión, Igor hace un homenaje al fútbol femenino comentando “Winning Ground” de Eric Saade.

El portero del Oporto y jugador de “La Roja” Iker Casillas es el protagonista de la portada.

Más información AQUÍ.

Igor Paskual en el curso “Ríos de Rock: cincuenta años de rock en España” (Universidad de Baeza)

RiosDeRock2016

El próximo Viernes 19 de Agosto, Igor Paskual estará en el Campus Antonio Machado de Baeza (Jaén), participando en el curso “Ríos de Rock: cincuenta años de Rock en España”. Un excelente curso que recorre la historia del Rock en España y centrandose en la figura de Miguel Ríos.

Participan en el evento Eduardo Viñuela, Antonio Martín Moreno o José Ramón Prado entre otros.

Toda la información sobre matrícula y programa AQUÍ.

 

Pioneros

Pioneros (17.6.16 - 355)

Ha muerto José Luis Armenteros, de Los Relámpagos. No hace tanto nos dejaba Alfonso Sainz, de los Pekenikes, y hace ya dos años que se despidió de este mundo Junior, de Los Brincos. Se nos van los que pusieron los cimientos de la música pop española. Y qué poco los hemos recordado, embriagados como estábamos por la explosión de los 80, cuyos efectos especiales dejaron una cortina de humo tan grande que nos impidió ver que, más allá de la Bola de Cristal, había vida. Los años 60 no fueron fáciles para ser músico. Había que ser una oveja negra de familia bien o echarle muchísimos arrestos. Pero mi impresión es que no sentimos a los músicos de esa década como parte de nuestra educación sentimental, cosa lógica, sino que los vemos como algo ajeno a nuestra cultura. Como si fuesen de otro país o de un tiempo del que no queremos saber nada. Quizá hay varias cosas que juegan en su contra: es la música de nuestros padres, la de una etapa gris en la que los músicos se parecen a nuestros progenitores. También es posible que sus canciones resulten ahora muy cándidas, llenas de inocencia, aunque pocos discos grabados por grupos españoles suenan tan bien como los de esa época. Y tampoco hay demasiadas canciones como las que coescribió Armenteros para Nino Bravo (“América”, “Libre” o “Un beso y una flor”).

Mi generación (y alguna más) descubrió, gracias al programa “Qué noche la de aquel año” (1987), aún de obligatoria reposición, a muchos de ellos: Los Estudiantes, Micky y los Tonys o Los Relámpagos, por ejemplo. Y, a partir de ahí, llegamos hasta esa barbaridad de grupo que eran los Íberos. O a las brillantes adaptaciones de los Mustang. Armenteros y muchos otros abrieron el camino y crearon un rock y pop verdaderamente español. Ahora que es tendencia que los artistas intenten descubrir cuál es su tradición para fundirla con las influencias foráneas (que suele ser la música con la que crecieron), conviene recordar que en los sesenta ya se produjo esa fusión. Son buena muestra las cadencias frigias de “Válgame la Macarena” (Los Cheyenes),  “Flamenco” (Los Brincos) o “María Lola” (Gatos Negros). Los Relámpagos, que llegaron a versionear a Falla y Granados, compusieron una joya instrumental titulada “Nit de llampecs” que está basada en un ritmo de sardana. Eran de Madrid, pero los pioneros sabían que la tradición había que robarla para que fuera propia.

Enseña a tus hijos

Enseña A Tus Hijos (10.6.16 - 354)

“Teach Your Children” de Crosby, Stills, Nash & Young es un tema que pertenece a su álbum “Déjà vu” de 1970. La escribió Nash, que había dejado a los Hollies y se había trasladado desde Inglaterra a Laurel Canyon (California) a vivir con la inigualable Joni Mitchell. Es una pequeña joya de tres acordes y aunque roza el country, el tratamiento de las voces le dan un toque californiano a caballo entre el hipismo hedonista y el comprometido. La segunda parte de la canción es especialmente brillante: está cantada a medias entre su voz solista y los coros de los demás. Pero donde reside su importancia es en la letra ya que el mensaje es: “enseña a tus niños”. No es “chúpame la polla” o “me has dejado y eres una hija de puta” que son las temáticas más habituales en la música popular urbana. Nash, que disfrutaba como sus compañeros de grupo de todos los excesos y las prebendas posibles del rock, también tenía cosas que decir. No parece que la responsabilidad paterna sea un asunto que case especialmente bien con el rock, pero Graham Nash tenía sus motivos.

Nacido en Blackpool, pasó su infancia en el duro barrio de Salford (Manchester) aún hecho pedazos por las bombas alemanas. Desde muy pequeño tuvo interés en la música y la fotografía, así que su padre le regaló una buena cámara y comenzó a usarla. Pero, al poco tiempo acudió la policía a su casa: a su padre le habían vendido -a muy bajo precio, por supuesto,- una cámara robada. No quiso delatar al vendedor y fue condenado a un año de prisión en Strangeways. Perdió el empleo y la familia Nash vivió aún con más estrecheces. Así que el primer triunfo de Nash con The Hollies en 1963 fue una cuestión de pura necesidad. En la actualidad, Graham Nash es Oficial de la Orden del Imperio Británico, pertenece al Salón del Rock and Roll por partida doble (con The Hollies y CSN) y es un prestigioso fotógrafo. En “Enseña a tus niños” habla de alimentar sus sueños, de enseñarles y mostrarles un código por el que se puedan guiar. También hace una referencia al sufrimiento de su padre y los padres en general (“no pudiste saber los miedos que tus mayores pasaron”). Ayer actuaba en Madrid y me acordé de él y los hijos: “míralos, suspira y que sepas que te quieren”.

La comunión del soul

La Comunion Del Soul (7.6.16)Mikel Farris. Domingo, 5 de junio. Sala Acapulco. Gijón

Siempre había criticado a aquellos que ven un concierto desde la barra. Es una actitud que me revienta porque insinúa cierta distancia emocional con lo que sucede en el escenario. Pero allí estaba yo, en un domingo noche, apoyado en la barra para ver a todo un ganador de un Grammy a mejor disco de gospel. Como si me hubiera convertido de repente en un crítico barcelonés, un señor mayor o peor aún: un músico descreído. Pero Mike Farris no iba a dejar que envejeciese tan fácil. Con una muy buena entrada, sonaron perfectos desde el primer momento. Mención aparte para el técnico de sonido gallego. Calidade. Ayudaba, por supuesto, la excelente banda: dos coristas negras, un batería negro (francés) y tres musicazos irlandeses que pusieron el listón muy alto para el resto de los conciertos del año.

Mike Farris hace años que dejó el lado salvaje de la carretera, y como ya hicieron Al Green y muchos grandes del soul, Dios se ha convertido en eje fundamental en su vida. Salió a matar y estuvo sublime de voz durante las tres horas de concierto. La primera parte fue más popular, repleta de versiones variadas (Aretha, Prince, Ike and Tina, Dylan, S. R. Vaughan, Ben E.King..) para que disfrutasen expertos y no expertos. Me despegué de la barra porque era imposible no bailar. La segunda parte…Eso fue prodigioso. Mike no se guardó nada para sí mismo y dictó una lección magistral de música negra. Unió groove, baile, sudor, comunicación y una entrega sin límites que transformó el santo día del domingo en una aventura directa al corazón. Por momentos, parecía que estabas frente al mismísimo James Brown y su banda. Farris hacía tiempo que me había arrastrado desde la barra hacia la parte frontal del escenario. A recibir la comunión del soul.

ENGLISH VERSION
Mike Farris – Sunday, 5th July 2016 – Sala Acapulco, Gijón

I have always criticised those concertgoers who see the show from the bar. It drives me up the wall because it insinuates a certain emotional distance with what happens on stage. But there I was, on a Sunday night, standing by the bar and seeing a best gospel record Grammy award winner. I felt as if I had become a critic from Barcelona, an old man or even worse, an infidel musician. However, Mike Farris would not allow me to grow old that easily. With a very good stage presence, they sounded perfect from the very first moment. Special mention goes for the sound technician, from Galicia. Outstanding. Of course, the excellent band helped to it: two black background singers, a French black drummer, and three awesome Irish musicians that set the bar for the remaining shows of the year.

Nuevo single y carta de agradecimiento

IPK - ViviendoEnLaEntropiaIgor Paskual edita hoy su nuevo vídeo-clip, “Viviendo En La Entropía”, dirigido por Mario Viñuela y diseño de portada por Panci Calvo.

Aprovechando esta ocasión, Igor envía una carta de agradecimiento a todos los que de un modo u otro habéis hecho posible que “Tierra Firme” saliera adelante.

Navegantes,

Después de varios meses de entrevistas, promociones, viajes y conciertos con “Tierra Firme”, ahora sopla el viento del este y me toca cambiar de barco durante una temporada. A finales de este año, retomaré la gira y os emplazo a que nos veamos de nuevo. Han sido unos meses intensos, llenos de instantes inolvidables donde hubo libros, canciones, condones, piedra rock, seda pop y punk crujiente y criminal. Y los conciertos siempre despedidos con “Over The Rainbow” de Gene Vincent. Sobre todo, mi principal intención era que nadie saliera decepcionado de una sala. Eso es lo único que me importaba. La conclusión a la que llegué es que somos unos cuantos quienes compartimos una forma firme de estar en el mundo y percibir el rock. Y eso es más de lo que nunca pude imaginar.

Toma 3

Toma 3 (3.6.16 - 353)

Toma 3 debería ser considerado patrimonio municipal desde ya. Junto con la escalerona, el Molinón, el bar La Plaza, el monumento a Fleming, la Librería Paradiso, el Botánico, la escalera 10, el museo Evaristo Valle o el muelle de Lequerica, es un lugar fundamental para entender, no sólo el devenir de Gijón, sino también cómo es esta ciudad ahora. Toma 3 es más que un bar. De hecho, no es un bar. Es un emplazamiento que ayuda a articular al habitante, a sentirse mejor y a tener un lugar donde acudir para hacer, si quiere, algo más que tomar un excelente café. Realizan actividades tan variadas e interesante que, a veces, parece la programación de una ciudad entera. Así como suena. No sólo organizan conciertos acústicos, debates o presentaciones de libros; también hay cursos de cocina, charlas científicas, películas o conversaciones en otros idiomas. Me gustan los sitios que intentan devolver algo a cambio, que intentan crear algo para la comunidad. Por eso merecen ser mimados.

Digo esto porque, de la misma forma que dentro del rock hay gente que ayuda a crear una escena, hay lugares que contribuyen a construir una ciudad. Y es que el futuro de Gijón será cultural o no será. Y dentro de los atractivos de una ciudad, sus hitos monumentales, hay otros lugares que no se recomiendan en las guías turísticas sino por el boca a boca. Reconozcamos que hay marcas dentro de Gijón que la engrandecen: la Feria de Muestras, el Festival Internacional de Cine -aunque necesite remontar el vuelo del prestigio-, el Motoweekend, la Semana Negra, Metrópoli, el Festival de Música Antigua, el L.E.V., el Ye-yé o la Semana Grande. Algunas dependen del ayuntamiento, otras no, pero todas la hacen más grande, más atractiva. Pregunten si en Madrid o, incluso, Barcelona, encuentran algo así en relación con su número de habitantes. Pero, al margen de esos grandes eventos, hay lugares que ennoblecen la ciudad con su forma de estar en el mundo y entender la vida. Espacios como Toma 3 que quieren (y deben) hacer negocio, pero que levantan la vista más allá de sus propios intereses. Yo no me metí en el rock sólo para tocar canciones, sino para que me hiciera crecer como persona. Por eso hay que proteger y mimar estos lugares únicos. No sólo al Sporting o al Musel cuando no cuadran las cuentas.

La gran verbena

La Gran Verbena (27.5.16 - 352)

Ha pasado Springsteen como un río desbordado por España y su inundación ha dejado secuelas. Por un lado, están quienes lo ven como el Hudson, lleno de vida, y quienes creen que es ya un Danubio de postal. Algunas de las críticas que se le han hecho durante su última gira peninsular fueron porque no interpretó el doble álbum “The River” al completo, como hizo en EE.UU., y por el mal sonido en el Bernabéu. Nada que alegar en esos casos, señoría. Pero, sobre todo, le acusan de no grabar ya discos imponentes y de haber convertido sus conciertos en una especie de fiesta de prao para todos los públicos. Lo primero es cierto, pero es justo reconocer que esas obras magistrales ya las ha grabado y que ha sido el John Ford del estudio. El problema es que la crítica rock continúa guiándose por parámetros pertenecientes al romanticismo y, por tanto, da más valor a la composición (hecho individual) que a la actuación en directo (acto colectivo). Valora, en especial, al “genio” que crea de espaldas al público. Y si lo hace sufriendo o poniendo cara de culo, más. Siguen viviendo con mentalidad artística de hace doscientos años. Bruce ahora quiere ser el Steven Spielberg de los conciertos: máxima calidad para todo el mundo. Se dedica a emocionar a las masas y lo consigue sin ser vulgar ni chabacano en ningún momento. Canta cada frase como si le fuese la vida en ello. Es popular, jamás populista. A sus conciertos, además, acude mucha gente que no sabe nada de rock y, lejos de ser un demérito, le convierte en el más grande.

Por lo que yo sé, el rock and roll y el folk son géneros populares. Es casi el único artista que influye en el estado de ánimo de un gran colectivo. Afecta a ciudades enteras. Es un trovador de estadios que tiene el valor de dar a la gente lo que más necesita: fe, cariño y esperanza. Carga con una responsabilidad enorme. Otros artistas de prestigio (Waits, Young, Cohen o Dylan, por ejemplo) viven en la comodidad que supone hablar para uno mismo y un grupo de acólitos en un lenguaje codificado. Es algo muy similar a lo que sucede en las ferias de arte moderno. Lo que hace Bruce en directo es muy complejo, ya que descifra los recovecos del ser humano en el torrente de la música americana para miles de personas. Y de forma emocional y divertida. No sacia su vanidad en las loas de los críticos, sino que directamente cambia la vida de la gente. Puede que Bruce se haya convertido en un superhéroe de la Marvel, pero es un superhéroe necesario.