Eurofans

La última gala de TVE para escoger al representante español que va a Eurovisión fue uno de los momentos televisivos del año. Sobre todo, porque TVE descubrió que Eurovisión, si bien no tiene audiencia, cuenta con algo mucho más importante: los eurofans. Para ellos este concurso es una parte muy importante de sus vidas y dedican horas y muchos esfuerzos para seguirlo, decidir a sus favoritos y votar. En esta esta edición, lo que sucedió fue que tras el recuento final de votos (mezcla del voto popular y del jurado) se produjo un empate entre dos concursantes. Así que fue el jurado quién decidió quien iba a Eurovisión y no el público. Todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Se cobra a la gente por votar, pero no por decidir.

¿Y quién era el jurado? El triunvirato estaba compuesto por Xavi Martínez, locutor de “Lo+40” que tuvo la imprudencia de intercambiar amistosos twits con el manager del cantante que terminó siendo ganador. Javier Cárdenas, ya conocido y haciendo de sí mismo con su desparpajo habitual. Y también estaba Virginia Díaz de Radio 3, también presentadora de “Cachitos de hierro y plomo”. Virginia, para mi sorpresa votó las peores canciones y no apoyó en nada a Paula Rojo y Maika que, en ese contexto, creo que eran los temas más originales, con mejores desarrollos armónicos y letras algo más trabajadas sin dejar de ser comerciales. Una vez que el jurado escogió al ganador -la opción del público era otra- invitaron al vencedor a cantar un tema que pide una guitarra para interpretar su tema. Como esto no es la organización de la final de la SuperBowl, no encuentran el instrumento. En esos momentos de confusión y espera, el público, irritado por la decisión final del jurado, protesta, grita y se oyen con mucha fuerza los gritos de “tongo” y “vergüenza” mientras que el jurado y el presentador -Cantizano- ponen cara de circunstancias sin ser capaces de justificar lo injustificable. Y es que están acostumbrados a tratar con un público muy complaciente y adormilado (como el de Radio 3, “Mira quién baila” o el de 40 Principales) y no saben que para mucha gente la música (o este concurso) no es una cuestión de hacerse el guay sino que para ellos es parte importantísima de sus vidas. Fue muy vergonzoso que TVE estafara al eurofan de esa forma. Y con dinero público.

Radio negra

En los años 60 fueron los músicos británicos quienes descubrieron a los norteamericanos sus propios músicos negros. Gracias a los Beatles, Rolling Stones y demás luminarias, un gran número de estadounidenses supieron quienes eran BB King, Muddy Waters o Larry Williams. Sin embargo, no es Inglaterra una nación que trate demasiado bien a la música de color. En especial a la que se hace en su propio país. Y eso que, según artistas como Kele Okereke, de Block Party, la mayor creación musical británica desde el punk es el “grime”, un estilo negro. En la radio inglesa la emisora Choice FM, depués conocida como Capital Xtra, no sólo radiaba música negra de todo tipo, sino que también tenía programas, como el que presentaba el humorista Geoff Schumann, en el que se trataban de problemas que afectaban a la comunidad negra. Pero, desde hace cuatro años, Capital Xtra se ha ido desprendiendo de todos sus especialistas en música negra (grime, soca, gospel). Es más, poco a poco, otras emisoras han ido cambiando su definición. Por ejemplo, hasta 2010, la emisora 1 Xtra se definía como “Love Black Music, Love 1 Xtra”; ahora ha pasado al más generalista “Xtra Hip Hop. Xtra R&B”.

Puede que sea una forma de hacerla más accesible, pero se elimina toda connotación racial, toda apelación a la comunidad. Además, las radios con licencia que ponen música negra sólo emiten la versión más atenuada, edulcorada (jamás emiten jungle, por ejemplo), con lo que sólo las radios piratas pueden ofrecer sonidos más atractivos o arriesgados. Estas emisoras piratas ya no emiten desde barcos, como en los años 60, sino desde lo alto de bloques de edificios. Algunas de esas emisoras trataron de hacerse legales. El problema es que las licencias son carísimas, no siempre se conceden, y las multas por no tenerlas pueden ser enormes. El fundador de una emisora reggae, tuvo que pagar en menos de doce meses 11.000 libras y fue advertido de que podía enfrentarse a penas de cárcel. El racismo con la música negra en UK no está sólo en la radio. Por ejemplo, si alguien quiere organizar una fiesta en un club londinense, debe rellenar un documento para la policía metropolitana (el formulario 696) de donde indique la raza de los asistentes. También tiene que indicar de qué estilo va a ser el concierto o la música y, curiosamente, las opciones que dan para escoger son sólo de música negra. A partir de ahí, se ponen excusas de cualquier tipo para cancelar el evento, se hacen redadas constantes o se exige al organizador que contrate más seguridad (con el gasto añadido que eso supone) como medida de presión. ¿Alguien se extraña del Brexit?

El Cid del pop

Ya conocemos la historia de cómo Michael Jackson se quedó con los derechos editoriales de The Beatles por 47 millones de dólares en 1985. La dura realidad para Paul es que, cada vez que se interpreta o reproduce un tema de los Beatles, Michael Jackson antes, y ahora Sony Corporation, ganan más dinero que él. Por ejemplo, con “Yesterday”, Paul recibe un 25%, ya que comparte autoría con John Lennon (Yoko Ono, como heredera de Lennon, recibe el otro 25%). Lennon y McCartney tenían un acuerdo que implicaba firmar las canciones a medias aunque las hubieran compuesto individualmente, como era el caso de “Yesterday”, entera de Paul. En cambio, Michael Jackson, como propietario de los derechos editoriales, se llevaba el 50% de cada canción. Lo más trágico de esta historia es que fue el propio McCartney el que aconsejó a Michael Jackson que invirtiese en derechos editoriales. Por eso se sintió traicionado con la jugada de Michael. Pero quien a hierro mata, a hierro muere, y Michael se las tuvo que ver con Tommy Motola, presidente de Sony, el sello que editaba a Michael. A mediados de los noventa, Michael estaba metido en una espiral de gastos desmesurada y, como Esperanza Aguirre, no llegaba a fin de mes.

Fue entonces cuando vendió la mitad de los derechos editoriales de los Beatles a la editorial de Sony. La otra mitad terminó sirviendo en el futuro para pedir un crédito al Banco de América, y -cuidado aquí- avalar los gastos de grabación (30 millones de dólares) y promoción (25) de “Invincible”, su disco de 2001. Es decir, si no devolvía el dinero al Banco o Sony no recuperaba el dinero invertido con las ventas del disco, Mi hael Jackson perdería el control de los derechos editoriales que aún estaban en su mano. Justo en esa época, Michael revisó sus contratos con Sony, vio cosas que no le gustaban y anunció que dejaría Sony. Tommy Motola, que no se anda con tonterías, a los cinco meses de editar “Invincible” decide retirar la promoción del disco ¿Cuál era su objetivo? Pues estrangular económicamente a Michael para éste se viera obligado a deshacerse del 50% de los derechos editoriales y que Sony Corp tuviera el 100%. Michael se libró de la ruina total gracias a sus fieles fans (vendió 14 millones de discos) y unas complicadas operaciones bancarias, pero sólo pudo terminar de pagar todas sus deudas cuando se murió. Como El Cid del pop.

Concierto fin de gira en Gijón

Igor Paskual ofrecerá el concierto fin de gira presentando su último trabajo en solitario “Tierra Firme” en Gijón.

El evento tendrá lugar el próximo Viernes, 3 de Marzo a las 22h en la Sala Acapulco del Casino de Asturias.

Las entradas pueden comprarse AQUÍ o bien en la Librería Paradiso y en el Casino de Asturias.

“Pasos de Baile”, nuevo vídeo-clip de Igor Paskual

Igor Paskual presentó ayer Sábado, 28 de Enero, en el FNAC Callao su nuevo vídeo-clip, “Pasos de Baile“, dirigido por Mario Viñuela y que ha contado con la colaboración de la capitana de la selección española de fútbol y jugadora del Paris Saint-Germain, Vero Boquete.

McCartney y el derecho de autor

Esta última semana ha salido en varios medios que Paul McCartney ha demandado a Sony Corporation para recuperar los derechos de autor de las canciones de The Beatles. Esto no es así. Los derechos de autor ya son de McCartney (y de Yoko Ono, heredera de Lennon). Lo que no le pertenece son los derechos editoriales de las canciones. Veamos: una canción se divide en dos partes. Está la parte del autor o autores y la de la editorial -como mucho, un 50%, según la ley-. ¿Qué hace una editorial? Se encarga de trabajar la canción para que genere la mayor cantidad de dinero posible. Trata de que aparezca en un anuncio, en una película o de que la versionen otros artistas. También es quien da permisos para usar la canción (que no la grabación de la misma, puesto que eso pertenece a la discográfica). Por ejemplo, si McCartney quiere usar “Yesterday” para una película suya, tiene que pedir permiso a Sony Corp. (y pagar por ello).

¿Por qué tiene Sony los derechos editoriales de los Beatles? Pues porque la editorial de los Beatles, Northern Songs, salió a bolsa en 1965 para obtener liquidez y para tributar menos, ya que una corporación pública no pagaba tanto como una empresa normal (un 83%). Pero, con haciendo esto, The Beatles perdieron el control de la editorial. En 1968, Dick James, el editor, vendió su parte (23%) a ATV (una empresa de comunicación vinculada al mundo de la televisión) sin decirles nada a Lennon y McCartney (que tenían entre los dos el 31%). Al enterarse de la venta, tratan de recuperar el control de la editorial, pero había otra parte (14%) que había sido comprada en secreto por un consorcio de inversores de Londres. Los Beatles no tenían el dinero suficiente y piden ayuda, sin éxito, a EMI y Capitol. Al final, el consorcio londinense venderá sus acciones a ATV en vez de a Lennon y McCartney y, en 1982, ATV venderá su catálogo entero (con las canciones de The Beatles) a un fondo de capital riesgo (Holmes à Court) que, a su vez, en 1985, vuelve a ponerlas a la venta. Es entonces cuando Michael Jackson, con el dinero conseguido con el exitazo de “Thriller”, compra, por 47 millones al contado, el catálogo completo de ATV, traicionando así a su amigo y colaborador Paul McCartney, que no llegó a juntar el dinero necesario para hacerse con él. En 1995, Michael, acuciado por las deudas, vendió la mitad a Sony Publishing por 100 millones y Sony compró la otra mitad a sus herederos hace un año por 750 millones. La demanda de Paul McCartney se basa en que, en EE.UU, una ley permite que, a partir de los 56 años de publicación de una canción, los derechos editoriales puedan ser recuperados por su compositor. Sería de justicia que Paul tuviera lo que por derecho moral debería ser suyo. Pero recordemos, quiere los derechos editoriales, los de autor ya son suyos. Sólo faltaba.

Radio

El cambio también llega a la radio: Noruega retira la emisión en FM. No es que se vayan a quedar sin radio, sino que será sustituída por la tecnología digital DAB+. En menos de diez años, Suiza, Alemania y Dinamarca seguirán sus pasos. Aunque cambie la forma de emitir no se romperá la experiencia radiofónica sino que será distinta. Cuando era pequeño siempre me producía curiosidad que unos programas fuesen AM y otros FM. Y, resumiendo mucho, llegué a enterarme de que la emisión en AM tiene menos calidad, pero su onda llega más lejos que la FM, que sufre más con una orografía complicada o se ve afectada por el clima. A pesar de esto, la buena calidad de la FM ayudaba a vender LPs (no tanto singles), y por eso las radios en los años setenta se volcarán en ella. En España, la FM fue clave para que se empezara a escuchar rock. Pero, en este caso, no por su calidad, sino por una ley europea que obligaba a que las emisoras de onda media (AM) que también tenían FM desdoblaran su programación. Es decir, hasta los 60, las radios que emitían en AM y FM programaban lo mismo en las dos, pero a partir de entonces han de ofrecer contenidos distintos.

Para las emisoras lo principal era lo que programaban para la AM, así que llenaron la FM con lo que menos les costaba y sin ejercer demasiado control. Esto permitió que la FM quedara en manos de gente más atrevida, con gustos musicales menos ortodoxos, y es en ese hueco donde se emitirá el rock and roll. En Inglaterra, en cambio, la AM fue importantísima en los años sesenta. La BBC era muy conservadora, así que la juventud escuchaba las emisiones de Radio Luxemburgo, en AM. No ofrecía muy buen sonido pero, al menos, la señal de una emisora ubicada al otro lado del canal llegaba hasta la isla. Cuando aparecieron las radios piratas (Radio Caroline, la más famosa de todas), como emitían desde barcos en alta mar, necesitaban la AM, para alcanzar tierra firme. Y cambiaron la faz de la música para siempre. Como tenían audiencias de veinte millones de personas, el gobierno británico hizo lo imposible para acabar con ellas y en 1967 desaparecen casi todas. La BBC, para no perder comba, contraatacará creando Radio One y algunos de esos locutores piratas acabarán allí. Demos la bienvenida a la DAB+, ojalá vuelva a cambiarlo todo.