A finales de los años 20 del siglo pasado algunos héroes intentaban sacarnos por todos los medios de la oscuridad en la que España se diluía. Pero a pesar del atraso y la enorme corrupción en la que se vivía durante el régimen antidemocrático (que no tiránico) de Primo de Rivera, se produjeron ciertas mejoras como la incorporación de la mujer a la Universidad, una fuerte inversión en viviendas o la creación de empresas energéticas estatales. Unos pocos arquitectos también quisieron aportar su granito de arena a esta regeneración “desde arriba” y plantearon construcciones acordes con los nuevos aires europeos de funcionalidad, ahorro e higiene heredados de la Bauhaus y Le Corbusier. Algunos se agruparon en el GATEPAC y otros como Fernández-Shaw, al margen de este grupo, trabajaron en una dirección similar y quisieron romper con todo estilo histórico para remitirse a formas nuevas y modernas.
En esta edificación se inaugura en nuestro país el modelo de estación de servicio y se emplean formas aerodinámicas como el ala de avión para la cubierta o la chimenea de barco para la torre-altavoz. Se construyó de hormigón armado en apenas cincuenta días y es una muestra de los primeros ejemplos de racionalismo en España. Durante los años 70, pese a ser un edificio protegido, fue demolido parcialmente, pero en el 2006 se rehizo como “falso histórico” y aún funciona en la calle Alberto Aguilera. No corrió tanta suerte otra construcción hermana a ésta, El Rincón de Goya, en Zaragoza (1926), obra fundacional del racionalismo español derruida en 2006 por orden del gobierno socialista pese a las numerosas voces de apoyo a tan insigne edificio. Un delito contra el patrimonio estatal que hubiera bastado para retirarles la organización de la Expo del 2008. Cuidado con el patrimonio, coño!!!
















