¿Qué hacía un grupo como Burning en un país como este? Nadie lo sabe muy bien, pero nuestra vida hubiera sido menos divertida sin ellos. Inocularon el veneno del rock a un país que olía a sacristía y donde cantar poesía eléctrica suponía jugarte unas hostias en el cuartelillo. Esos conciertos nacidos desde la urgencia para descubrir los placeres escondidos bajo el aliento mefítico del dictador daban ánimos a una juventud que se pudría en vida. Los Burning eran brisa fresca en el gris pantano de los sermones y, sus letras, huracanes que barrían las calles secuestradas por el aburrimiento. El precio del rescate era elevado porque cualquier síntoma de ligera extravagancia era un buen motivo para que te llevasen a comisaría.
Durante la transición no era extraño que, de vez en cuando, detuviesen a un integrante de los Burning por atreverse a ir con su aspecto de muñeca rota del extrarradio y, entonces, Javier Gálvez, su primer representante, maestro de managers y abogado de carrera, tenía que ayudarles como podía. No hace tanto tiempo de eso y bandas como Burning siguen dándonos ánimos en un mundo que, pese a todos los avances científicos, es cada vez más perverso. Burning son algo más que el sonido del barrio, son el ejemplo perfecto de que la clase y el estilo no están reñidos con el origen social y, por eso, sus estribillos deberían estar colgados en las paredes de cualquier vivienda social; así se devolvería un poco de dignidad a los que miran desde abajo, y más ahora, que está tan de moda presumir de ser un cateto. Ellos han entendido con más acierto que ningún otro grupo nacional el sonido de los Rolling Stones, tan fácil de escuchar pero tan difícil de imitar, así que no es extraño que estemos locos por ellos.











Burning son únicos, sus letras no pasan con el tiempo al contrario siguen frescas y hay que valoralas aun mas porque hay que mirar los años que están escritas las letras de sus canciones. Sigue siendo un placer escuchar su musica hoy en día, son únicos. Siempre Burning.
Media musica española le debe la vida a Burning. Y si me apuran la otra mitad a Coz.