Manuel Preciado – In Memoriam

Lloré. Eso fue lo que hice cuando me enteré de que Preciado se había ido para siempre. Estaba en un coche, yendo a tocar a La Plata y en la radio argentina dieron la noticia. Al principio pensé que le habían ingresado por una dolencia pero cuando el humo se fue y quedó la sólo la cruda información lloré. Con él sólo había coincido unas pocas veces pero le admiraba muchísimo y puedo decir que, hasta cierto punto, le quería. A la vida ya no le pido héroes, sólo el padre o la madre de uno pueden llegar a serlo pero, sin embargo, al mundo le pido ejemplos y modelos que seguir; hombres y mujeres de buen corazón que consigan llegar a lo más alto con honradez y no la carroña humana que ocupa casi siempre los puestos de poder. Por eso Manolo era inspirador.

Me gustaba lo que decía, cómo hacía las cosas, lo que transmitía y, también, porque había llegado bien arriba sin dejar de ser uno de los nuestros. Ganar en el Bernabéu, tener el respeto del Platón del fútbol, Guardiola, subir a primera división y mantener varias temporadas a un equipo que, aunque duela reconocerlo, era de segunda, eso es triunfar. Pero su verdadero mérito es que lo hizo sin pisar a nadie, sin cortar cabezas en ese ascenso. Su patrimonio era la dignidad moral y, por eso, ese entrenador de un equipo de provincias que coqueteaba anualmente con el descenso, consiguió el respeto de todos. No hay mucha gente que sea tan estimada y tan querida en su profesión.

Pero es que Manolo hacía las cosas por amor, con pasión y dando gracias a una vida que no le había tratado muy bien. Sabía el significado exacto de la brevedad de la vida y pasó por ella como sólo se puede pasar: con honradez y alegría. Para mi era un cisne limpio avanzando entre sucias ocas. Y lloré. ¿Cómo no voy a llorar si siempre se nos van los mejores? La noche del concierto en La Plata subí al escenario con una tristeza enorme y, cuando canté “Chica de Gama Alta”, lloré de nuevo porque él aparece en el videoclip de esa canción y se me removían los recuerdos. Pensaba en su hijo, en los míos y en lo injusta que es, a veces, la vida. Y entre lágrimas, miré al sol. Nadie como tú, Manolo.

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Una respuesta a Manuel Preciado – In Memoriam

  1. hugo dijo:

    Grande PRECIADO,gran actitud,siempre con nosotros,de El astillero al cielo

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