John Glover-Kind escribió en 1907 “I Do Like To Be Beside The Seaside”, una canción que habla de los placeres de ir a la playa y que fue grabada por primera vez en 1909 por el cantante de music-hall Mark Sheridan. El mismo año en que fue compuesta, la Comisión de Aranceles la condenó por su indolencia, ya que, según ellos, animaba a los currantes a pasarlo bien y descansar, descentrándoles así de sus tareas en las fábricas. A pesar de los industriales puritanos y su rígida concepción del mundo, los trabajadores tenían otras ideas al respecto y, al menor descuido, se iban lo más lejos posible de aquellos ataúdes de humo y metal en los que dejaban su salud. Gracias a la difusión del ferrocarril, los obreros empezaron a solazarse apartados de los tugurios deleznables donde vivían y procuraban acercarse a las más de 140 villas, pueblos y ciudades que surgieron a principios del siglo XX en toda la costa inglesa destinadas a tal fin.
Esta canción es la primera que relata a un miembro de la clase obrera disfrutando de sus excursiones litorales y es que, lo mejor que los ingleses han legado al resto del mundo, aparte del fútbol y el pop, son las vacaciones a orillas del mar. El destino que pasó a ser el paraíso de los trabajadores industriales fue Blackpool y, en el salón de baile de su famosa torre, Reginald Dixon, su organista residente durante 40 años, convirtió una versión instrumental de “I do like to be beside the seaside” en la banda sonora de Blackpool. Curiosamente, casi nadie en Blackpool se baña, porque como dice la canción, el placer no está tanto “en” el mar como “al lado” (beside) del mar.

















Curiosamente de blackpool es robert smith de the cure,les vi en bilbao y me parecieron una gran banda,3 horas de concierto,no sólo springsteen toca tanto tiempo,gran actitud y buenas pintas del bajo simon gallup.