Cambios terribles

Temporada 2017 / 2018 – Segunda División
Sporting 1 – Huesca 1 (El Molinón, Gijón – 13.10.17)

La Liga de Fútbol Profesional vive en una esquizofrenia constante. O más bien hace vivir al aficionado en un estado mental de zozobra. La Liga, por un lado, quiere que los campos de fútbol estén llenos, que luzcan y den color para que salgan bien en la televisión. Es decir, que tengan mucha gente entregadisima para servir de atrezzo a otra gente que lo ve a través de la pantalla. Es más, La LPF te dice exactamente en qué zona debería situarse la mayoría de la afición para que den bien en cámara. Pero, al mismo tiempo, al aficionado se le pone cada vez más difícil la tarea de ir al campo. Los días y los horarios que propone la Liga son una faena para cualquier ciudadano normal que quiera ver fútbol en vivo. Y mucho más, si desea ir con niños más pequeños. Así que ni se trata bien a la afición ni se cuida al seguidor del futuro. De pronto, el fútbol está marcado por la dictadura de la televisión y el aficionado de campo es mero adorno. Pura claque para aplaudir. El que paga una entrada a un estadio, para la Liga cuenta lo mismo como las risas enlatadas en los programas de humor. Y encima, pagando.

Si hay algo que diferencia al fútbol de cualquier otra empresa es que el cliente del balompié, es decir, el seguidor de toda la vida, ya está fidelizado de antemano. No va a cambiar jamás de producto, y con eso me refiero a que nunca será de otro equipo ni seguirá otro deporte con la misma pasión. Va a seguir ahí para siempre. Y por eso no les hace falta ni tratarlo bien ni cuidarlo. Así que ponen estos horarios y tantos partidos seguidos que son un abuso para el seguidor y suponen un riesgo enorme para los futbolistas que no cuentan con el descanso suficiente y se exponen a mayores lesiones. O sea, que a la Liga Profesional de Fútbol les importa un rábano el aficionado y les importa un bledo los futbolistas. Esto también pasa en la Copa de la Reina, donde los equipos femeninos juegan la semifinal y la final con sólo dos días de diferencia. ¿Por qué? Pues porque los deportistas están al servicio de los directivos y no al revés. Son una herramienta más para sus intereses personales y sus carreras profesionales. Nada más. Entiendo que el dinero de las televisiones son una partida importantísima en los presupuestos de los clubes, pero se podría llegar a acuerdos un poco más ventajosos para todas las partes. ¡Ah, el diálogo!

Aún y así, vimos un partido con dos equipos que no ahorraron energías y se lanzaron a por el partido con arrojo. Un buen partido de fútbol donde pudo ganar el que menos acusó el cansancio (El Huesca). Me alegré por Rubi, la verdad. Siempre me resultó simpático, trabajador y tuvo la mala suerte de llegar al Sporting en unas circunstancias de histeria y máxima necesidad. Le faltó un punto de suerte, o quizá ya era imposible hacer nada con esa plantilla. Pero ha armado un equipo muy sólido con el Huesca. Eso sí, tanto él como Herrera siguen haciendo unos cambios terribles. Herrera, como no cuenta con un creador nato, tiene al equipo viviendo a expensas de la inspiración de Moi Gómez que es un artista a lo Curro Romero. Con más fuerza mental será ese cerebro soñado desde hace lustros. El Sporting sobrevive con ramalazos de gol, el muro de Sergio/Bergantiños y la magia voladora de Mariño. Falta un poco, un poco más.