Cantera

Muchas veces me pregunto cuál va a ser el legado que vamos a dejar los músicos de mi generación a los más jóvenes. Y es que todos caminamos sobre las huellas que otros nos dejan. Por ejemplo, yo aprendí de otros a cantar rock and roll en castellano, a cambiar cuerdas de guitarra o controlar el sonido de un amplificador. Mi generación se benefició de otros músicos que abrieron puertas y que con su machete quitaron la maleza para que en la selva de la industria musical, nosotros avanzáramos con más ventajas o no repitiésemos los mismos errores. Me gustaría que la gente que empieza en la música en la actualidad se encontrara con una situación mejor que la mía cuando daba mis primeros conciertos. El caso es que en Asturias, a una persona joven le va a tener más difícil ser músico que a mí hace dos décadas. En apariencia, la situación es mucho mejor. Hay escuelas, estudios de grabación y locales de ensayo que, en comparación con los de hace veinte años son un lujo. Pero, ¿de qué sirve todo eso si una banda joven o un cantautor no tienen garantizados que puedan actuar en un bar?  De nada, ya que se les coarta el crecimiento y la oportunidad de hacerse con un público propio anulando su futuro.

La Ley de Espectáculos del Principado que impide tocar en bares, lo que hace es cargarse la cantera, además de vetar un lugar de trabajo para muchos músicos profesionales. Negar a un artista que pueda tocar en bares es como impedir que un futbolista juegue en un campo de pequeño tamaño. Los bares son un tipo de recinto imprescindible en la música. Son ideales porque su aforo permite una interacción muy beneficiosa entre músicos y también con el público o los periodistas. Es en esa fragua donde se forjan a fuego lento los primeros espadas del futuro. Además, un buen circuito de bares de conciertos es positivo para todo el mundo: músicos, aficionados, escritores, hosteleros, medios de comunicación, la salud cultural de la ciudad y, por supuesto, vecinos que, además, necesitan que se les garantice el descanso. Se han recogido más de catorcemil firmas para cambiar esa ley. Si no se modificase, dejaremos a la cantera, a la juventud y a quienes viven de esas actuaciones, mucho peor que cuando nosotros empezamos. Y una sociedad no puede permitirse el lujo de caminar hacia atrás