El gran déficit es un organizador

Temporada 2017 / 2018 – Segunda División
Sporting 2-Almería 0 (El Molinón, Gijón – 27.10.17)

El pase de Carmona en el primer gol es para enmarcar. Para admirar muchas veces con deleite, como cuando se va a ver los cuadros de Sorolla del Museo de Bellas Artes de Asturias. Un pase que contiene la mágica belleza de lo que es plástico y, a la vez, útil. Dio un pase de balón que era como una flecha teledirigida en medio de un bosque de piernas. Usó la precisión de un cirujano y la intención de un arquero inglés del siglo XV. Ante ese pase, la defensa rival sólo puede -y debe- quitarse el sombrero y aplaudir. Y esa magia ocasional de varios jugadores es lo que está dando puntos al Sporting. La otra parte de la ecuación se resume en Sergio, -con Bergantiños-, que son la defensa antes de la defensa. Ayer estuvo imperial, mucho mejor de lo pudiera parecer a primera vista. Sergio es como la escultura de Jorge Oteiza, calibrada, con un conocimiento del espacio determinante y siempre en su sitio. Claro, cuando somos pequeños, nos impresiona más la obra de Chillida, tan elocuente, con esa presencia de la materia que apabulla. Pero Oteiza y Sergio son el espacio que es lo más difícil de entender, igual que sucede con el silencio en la música. Y como -esto ya lo sabemos- el gran déficit del Sporting es ese organizador que controle los partidos, Sergio también asume tareas de aguador y enfermero, es decir, la de sacar el balón del pozo y servir de soporte para sus compañeros que cuando necesitan dar un pase y descargar, ahí está el para ofrecerse, siempre bien ubicado. Por lo demás, vemos varios jugadores en crecimiento; Calavera aunque es el defensa que más huecos deja, a cambio, aporta mucho en ataque y tiene un pase de oro. Con la mano en el corazón, me gusta mucho más que Douglas: Calavera tiene más sentido del equipo. Isma López viene en ascenso creciente, todos sabemos de su compromiso y honestidad. Aunque, en ocasiones le falló el juego, nunca le faltaron las ganas. Isma López un ejemplo típico de la factoría de Lezama: buenos compañeros, trabajadores y poco dados a hacer el tonto. Y ese otro problema, bendito, pero problema para Paco Herrera que tiene que escoger entre Isma y a Canella; es decir, tiene dos laterales izquierdos que pasan por un momento dulce y se creen el equipo como nadie, pero no tiene un organizador nado ni extremos clásicos. Viguera no es que brillase, pero tampoco fue un desastre. En la delantera tiene Paco Herrera varios asuntos pendiente por solventar. No sólo la ubicación de Michael Santos, eterno luchador y chistera de mago, sino el estado anímico de este gran talento que es Scepovic, que reconozco como una de mis debilidades personales y que estoy seguro que lleva un gran jugador dentro. Ahora también deberá demostrar que lo lleva por fuera. Y, desconozco la situación, pero aún es posible que haya jugadores que puedan sumar como Pablo Pérez o quizá que la balanza justiciera del fútbol decida ya si Rachid vale o no. Hay algo que el Sporting de Gijón esta temporada está haciendo algo muy bien: ganar a los equipos que tiene que ganar. Si ante el Osasuna o el Numancia, el Sporting pareció poquita cosa, frente a estos conjuntos más tiernos o con menos presupuesto, el Sporting tiene veteranía suficiente para vencerlos son brillo. ¿Cómo consigue eso? Con una columna vertebral sólida y los chispazos de genialidad de algunos jugadores. Y ayer, con algo que es importante: presión e intensidad. Ante la falta de cerebro, al menos, puños.