La comunión del soul

La Comunion Del Soul (7.6.16)Mikel Farris. Domingo, 5 de junio. Sala Acapulco. Gijón

Siempre había criticado a aquellos que ven un concierto desde la barra. Es una actitud que me revienta porque insinúa cierta distancia emocional con lo que sucede en el escenario. Pero allí estaba yo, en un domingo noche, apoyado en la barra para ver a todo un ganador de un Grammy a mejor disco de gospel. Como si me hubiera convertido de repente en un crítico barcelonés, un señor mayor o peor aún: un músico descreído. Pero Mike Farris no iba a dejar que envejeciese tan fácil. Con una muy buena entrada, sonaron perfectos desde el primer momento. Mención aparte para el técnico de sonido gallego. Calidade. Ayudaba, por supuesto, la excelente banda: dos coristas negras, un batería negro (francés) y tres musicazos irlandeses que pusieron el listón muy alto para el resto de los conciertos del año.

Mike Farris hace años que dejó el lado salvaje de la carretera, y como ya hicieron Al Green y muchos grandes del soul, Dios se ha convertido en eje fundamental en su vida. Salió a matar y estuvo sublime de voz durante las tres horas de concierto. La primera parte fue más popular, repleta de versiones variadas (Aretha, Prince, Ike and Tina, Dylan, S. R. Vaughan, Ben E.King..) para que disfrutasen expertos y no expertos. Me despegué de la barra porque era imposible no bailar. La segunda parte…Eso fue prodigioso. Mike no se guardó nada para sí mismo y dictó una lección magistral de música negra. Unió groove, baile, sudor, comunicación y una entrega sin límites que transformó el santo día del domingo en una aventura directa al corazón. Por momentos, parecía que estabas frente al mismísimo James Brown y su banda. Farris hacía tiempo que me había arrastrado desde la barra hacia la parte frontal del escenario. A recibir la comunión del soul.

ENGLISH VERSION
Mike Farris – Sunday, 5th July 2016 – Sala Acapulco, Gijón

I have always criticised those concertgoers who see the show from the bar. It drives me up the wall because it insinuates a certain emotional distance with what happens on stage. But there I was, on a Sunday night, standing by the bar and seeing a best gospel record Grammy award winner. I felt as if I had become a critic from Barcelona, an old man or even worse, an infidel musician. However, Mike Farris would not allow me to grow old that easily. With a very good stage presence, they sounded perfect from the very first moment. Special mention goes for the sound technician, from Galicia. Outstanding. Of course, the excellent band helped to it: two black background singers, a French black drummer, and three awesome Irish musicians that set the bar for the remaining shows of the year.

Mike Farris has left the wild side of the road and, as well as Al Green and other great soul figures have done, God has become the centre of their universe. He gave his very all on stage and his voice was simply subline during the three hour show. In the first part he played different classics by Aretha Franklin, Prince, Ike & Time, Bob Dylan, Stevie Ray Vaughan, Ben E. King… for the enjoyment of the experts and the amateurs. I left the bar as it was impossible to stand still. The second part, that was just unbelievable. Mike did not keep anything for himself and gave us all a fantastic lecture in black music. He combined the groove with dance, sweat, communication and a limitless joy that turned a boring Sunday into a right into the heart adventure. At times, it looked as if oneself was in front of the very James Brown himself and his band. Thus, Farris managed to drag me from the bar to the front of the stage to give me the communion of soul music.