Lo más parecido a un mal sueño

Temporada 2017 / 2018 – Segunda División
Numancia 3 -Sporting 0
(Los Pajaritos, Soria – 16.9.17)

Por la tierra de Soria árida y fría se congeló el Sporting en uno de esos momentos que instalan el pánico en la afición. Estos partidos de cara débil y falta de sentido son los que ponen un interrogante negro sobre los sportinguistas.

Escribo esta crónica desde el camerino en Guadalajara. Tocamos en las pistas de atletismo donde entrena la selección española y también la campeona del mundo de longitud. Esperan seis mil personas, pero lo que me urge ahora es quitarme este mal humor que deja el eco de un mal partido. Ayer tocamos en Salamanca, en la gloriosa plaza mayor de Churriguera, y fue un lujo para los sentidos, pero la segunda división es lo opuesto al lujo, y el Sporting parece que está enganchado al óxido

La tierra no revive y el campo sueña que tenemos una mitad del campo creativa, alguien que reviva el sueño alegre de infantil Arcadia, pero no es tal. Bergantiños no termina de cuajar con Sergio y, de momento, no parece que el gallego suponga una mejoría de cuantos aspirantes a timoneles hayan pasado por aquí. Vuelve a fallar la sala de máquinas, pero eso a veces, tiene ciertas soluciones como que el principio y el final del equipo (portero y delantera) estén en su sitio. Pero ni Whaley ni Vigera ofrecieron garantías de ningún tipo, por desgracia. Nadie les pide que tengan la solvencia de los titulares; el asunto es que ni siquiera parece que puedan ser una mínima amenaza. La lesión de Mariño es otra de las secuelas que dejó el Clásico asturiano contra el Real Oviedo. El ambiente se calienta tanto que, al final, quedan tantas cenizas que no compensan el calor obtenido de ese incendio rojo, blanco y azul.

El cierzo corre por el campo yerto y deja la terrible imagen de un Sporting arrasado por la seriedad y austeridad del pueblo soriano. Mal juego, mal planteamiento, muchos pases errados, jugadores que bajaron el nivel y sólo puso un poco de luz en Santos. Tal vez, no tanto por el juego en sí, sino porque fue el único que puso intensidad. Y es que el Sporting jugó sin ideas, con el cerebro bajo mínimos, con la única solución de los pases largos de Quintero. Ademas, se le añadió una actitud indolente, fea, sin alma, salvo el citado Santos que se mueve impulsado por su corazón charrúa: en Uruguay lo hicieron. No hace falta decir más.

Soria, ciudad castellana ¡tan bella! bajo la luna. Tardes de Soria, mística y guerrera. Lo supo el Sporting que no tuvo capacidad de reacción ante el ardor batallador y el orden del Numancia. Era un desastre todo, y además, jugaban los asturianos con las líneas muy separadas, el equipo demasiado estirado que ni atacaba ni defendía. Era lo más parecido a un mal sueño, pero tan real como los tres goles recibidos. Se nota mucho la falta de una idea y de alguien que lleve esa idea a cabo.

¡Gentes del alto llano numantino que a Dios guardáis! Y el Sporting, desquiciado, con un Castro que poco a poco desperdicia las pocas oportunidades que tiene. Y así, pasan los años y se va convirtiendo de joven promesa a veterano en horas bajas. Espero que este partido haya sido un paréntesis, una locura, una tontería compresible tras la tensión emocional del partido anterior. Yo os dejo ahora. En menos de media hora salgo a tocar. Hace un frío tremendo y quiero concentrarme, quitarme este partido poco estimulante y recordarme a mí mismo que el talento suma, pero la actitud multiplica.