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Igor Paskual
- Jue, 23 may '13 Igor Paskual en Valladolid - Café Teatro Zorrilla
- Vie, 24 may '13 Igor Paskual en Zaragoza - Librería El Armadillo Ilustrado
- Sab, 25 may '13 Igor Paskual en Gijón - Club Náutic
- Dom, 26 may '13 Igor Paskual en Oviedo - Teatro Filarmónica
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Sobre Igor
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Gijón Sound
1. El fútbol. Soy fanático del fútbol, lo reconozco, pero sinceramente, los responsables de este deporte y negocio abusan de nuestra paciencia. No es lógico que haya partidos los domingos, los miércoles, los jueves, los lunes, los sábados y… ahora también los viernes. Dada su posición de poder no deberían condicionar tanto el resto de las actividades. Por favor dejen unos días libres para ir al teatro, al cine, hacer el amor, leer y también…ir a conciertos. Estamos enganchados al fútbol, yo el primero, pero no abusen. Ganó el Atlético y expulsaron a Mourinho, seguramente mientras yo tocaba “Chica de Gama Alta”, dedicada a Manolo Preciado. Justicia poética.
2. Gijón Sound. No todos los días puedes ver un grupo tributo a los Locos como Radio Fox, a unas bestias escénicas como Doctor Explosión, el humor inteligente de los Guajes (esta vez iban vestidos de tenistas), o unos espectaculares Holliday Fleet. Y todo por quince euros, un precio. Estoy tanto tiempo fuera de la ciudad que no me enteré de todos los detalles pero, por lo visto, hubo cierta polémica con el nombre del festival. Que si tal y cual, que si Xixón o Gijón, que si la etiqueta del Xixón Sound no había que usarla. Pues a mi me gusta este nombre, Gijón Sound, está muy bien. Si hubiese sido Xixón Sound yo no hubiera participado porque no tengo que ver con ese sonido o esa escena de los ’90, pero si finalmente el nombre hubiese sido “Xixón Sound Festival”, los mismos grupos que tanto se beneficiaron de esa etiqueta no deberían sentirse ofendidos puesto que ninguno de ellos reconoce haber pertenecido a esa escena. Seamos claros, si no hubiese sido porque se empezó a emplear la marca “Xixón Sound”, nadie se acordaría del 80% de esos grupos. Me hubiera encantado participar de esa pequeña polémica en los metideros gijoneses. Las disputas son mi especialidad y entro al trapo en todas las que puedo. Desde E.G.B.
3. La Laboral. Es un sitio increíble, enorme, tremendo, gigante y muy bien remodelado. Pero está concebido como una ciudad autónoma y, en efecto, lo es. No se puede desaprovechar ese espacio pero cuesta acercarse hasta ahí. Si coges un coche no puedes beber, un taxi no es carísimo pero es un gasto más… Supongo que el desplazamiento es la asignatura pendiente. No había autobuses. Y los accesos están mal, pero muy mal indicados, en especial para la gente que viene desde fuera. Y eso no es culpa del festival. Pero el sitio es alucinante.
4. La organización. No voy a decir que los camerinos son de lo mejor que he visto en mivida, puesto que eso no le afecta a nadie salvo al que toca, pero es de justicia reconocer que la organización era buenísima. Los horarios se cumplieron a la perfección y casi no pasaba tiempo entre los grupos. En ese aspecto hay que dar un diez a los responsables.
5. Ilegales. Me hubiese gustado mucho tocar el sábado con Jorge Ilegal, y de hecho, estaba invitado a subirme al escenario como gran fan que soy, pero el sábado actuaba con Loquillo en Getafe y no pudo ser. Había escogido “Al Borde”, un tema precioso que fue el primero que conocí de Ilegales. porque sonaba con frecuencia en Radio Asturias. Mientras las emisoras de 40 Principales del resto de España no hacían demasiado caso a Ilegales, Alberto Toyos, los pinchaba con frecuencia en Asturias. Es la suerte de vivir aquí. LLueve, hace mal, tiempo, no nos sabemos vender muy bien. pero hacemos las cosas mucho mejor de lo que parece. Gijón suena y muy bien.
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Hierba Mojada
Va a ser la primera ópera sobre fútbol. El balompié es el último reducto moderno donde cabe la épica, si exceptuamos a quienes luchan contra los desalojos. El fútbol contiene todos los ingredientes de una tragedia griega: traiciones, héroes, celos, la mano dura del destino y la crueldad de los dioses. Lo poco que nos queda de épica y justicia poética está concentrado en el fútbol actual. Por eso es la temática perfecta para una ópera contemporánea. Juan Carlos Casimiro tiene ya escrita la partitura, evocadora, con fragmentos a lo Wagner pero alejada de innecesarias longitudes, y el escenógrafo Pablo Antón ha logrado concebir en el escenario todo un mundo de estadios y futbolistas con una economía de medios fascinante. Sólo falta terminar el libreto, de lo que me encargo yo mismo y para lo que he cogido como eje la epopeya de Gilgamesh mesopotámica, la más antigua que se conserva. Doce tablillas, doce escenas. Aún no la he terminado, falta poco, pero es tan difícil rematar algo bien hecho. Cada vez admiro más a Haendel, Verdi o Roger Waters.
En mi casa hay anotaciones por todas partes, diálogos, recitativos y muchos coros retorciéndose en cientos de trozos de papel sin haber encontrado definitivo acomodo. Es lo más difícil que he hecho en mi vida como escritor o letrista; nada que ver con el ágil fraseo del rock, la cadenciosa página de un libro o la concisión de un artículo. Es un universo completamente distinto al mío y, aunque estoy sufriendo mucho para terminarlo, creo que va a ser un gran gol. Por cierto, para llevarla a cabo buscamos un mecenas, un Luis II de Baviera, adinerado pero con sensiblidad, si es que eso existe. Para que crezca la hierba.
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Alan Freed
Bienaventurado sea porque él bautizó como “Rock and Roll” a esa música de negros anteriormente conocida por “Rhythm and Blues”. Es nuestro San Juan Bautista. Bienaventurado sea porque fue el primer disck jockey que en su programa de radio “Moondog Rock and Roll Party” emitía las canciones originales de los negros antes que las versiones que hacían los artistas blancos. Difundió la palabra a los gentiles, es nuestro San Pablo. Bienaventurado sea porque ayudó a llevar la cruz de todos los músicos negros y no les dejó caer en el olvido. Él es nuestro Cirineo. Bienaventurado sea porque organizó el primer festival de rock and roll, en 1952, sólo con músicos de color, y más de 10.000 personas, en su mayoría blancas, se quedaron sin entrar. Él es el anfitrión de la boda de Caná. Bienaventurado sea porque su programa de media hora en Europa, “The Moondog Show” desde Radio Luxemburgo, era escuchado con total nitidez en el norte de Inglaterra; así, los Beatles, en sus inicios, llegaron a llamarse Johnny and the Moondogs. Bienventurado sea porque adoraba la música y antes de ser locutor fue trombonista en una banda llamada “Sultans of Swing”, es decir, conocía bien el pecado antes de hablar sobre él. Es nuestro San Agustín. Bienaventurado sea porque fue la piedra sobre la que sostuvo la nueva iglesia del rock; al principio, humilde y revolucionaria, años más tarde, multimillonaria y conservadora. Él es nuestro San Pedro. Bienaventurado sea porque soportó la denuncia de la ASCAP (editorial que no permitía que sus miembros fuesen negros) y le echaron de su puesto acusado de “payola” (cobro por poner canciones a cambio de dinero, práctica habitual entonces y ahora). Él pagó por los pecados de todos. Es nuestro Mesías.
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Igor Paskual – conferencia sobre el nacimiento del Rock N Roll en Alicante, 9 de Mayo 2013
El Jueves 9 de Mayo, Igor Paskual dará una conferencia de, aproximadamente, una hora y media en el Museo de La Universidad de Alicante a las 12 del mediodía sobre el nacimiento del Rock N Roll. Organizan Universidad de Alicante y SIBE – Sociedad de Etnomusicología. Entrada libre.
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Cariño
Reclaman los futbolistas cariño, apoyo, ánimos y, otra vez, cariño. Pero sobre todo dinero. El fútbol pide mucho y suele dar muy poco a cambio. Quiere tu tiempo, tu corazón y, de nuevo, tu dinero. Jugadores de segunda y, sobre todo, primera división pueden ganar en dos o tres temporadas lo mismo que mi padre en toda una vida de trabajo. Tal vez lo merezcan, o no. Sólo sé que la permisividad de Hacienda y la Seguridad Social con los clubes de fútbol españoles roza la broma. Eso sí, que no se le olvide a ningún autónomo pagar su I.V.A. trimestral porque entonces te harán la vida imposible. Si yo saliera al escenario tan desganado como muchos futbolistas me quedaría sin seguidores en dos días. Cualquier actor de teatro que cometiera tantos errores como muchos profesionales del balompié verían su carrera desplomarse. No comprendo esa bula total del fútbol, esa licencia para matar de la que, excepto los políticos, carecen todos los profesionales. Que las guitarras destruyan balones, los redobles acaben con presidentes bananeros y los acordes corran más que el extremo derecho.
La gente estafada cada domingo debería abandonar las gradas y dirigirse a los teatros, caminar hacia los auditorios, las bibliotecas o las barricadas. No es sano que la gente se entregue a quien le roba y le maltrata con tanta facilidad. Cientos de truhanes nos avasallan envueltos en una camiseta con un escudo que no significa nada para ellos. Si los escritores o los cocineros están sometidos al juicio popular con cada libro o menú el día que venden, los futbolistas deberían perder esa inmunidad absoluta de la que gozan. El cariño es para el que se lo trabaja. Dejémosles en fuera de juego.
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Rock N Byron: celebración Pascual (suplemento cultural ABC, 29.4.13)
¿
Cómo hablar del libro de un guitarrista de rock, licenciado en Historia, arqueólogo en Jordania, follador en hoteles de lujo y en hostales infames, columnista de prensa, erudito en estadios de fútbol «como elementos de interacción social»? ¿Cómo enfrentarse a un texto que juega a ser memorias pero se transmuta en ensayo, que se finge crónica de viajes o cultural pero es diario, que se muestra realista allí donde hay cuento y ficción, que va del pasado al presente, del polvo del camino al polvo salvaje de un hotel de cinco estrellas o al desolado encuentro en una pensión inmunda? ¿Cómo conciliar una teoría sobre la ropa interior masculina con Duchamp, a este con el terror del World Trade Center y a todos ellos con la teoría de lo sublime en Kant, Schiller y Hegel? ¿Cómo hablar, pues, de El arte de mentir de Igor Paskual, recientemente publicado por la exquisita y algo guadianesca editorial Difácil?
Por El arte de mentir pasan las experiencias vitales del joven músico en sus últimos conciertos con su grupo Babylon Chát. Pero en vez de hacer -solo- una elegía menor a lo perdido (¿Cómo ser elegíaco a los veintipocos años?), Paskual evita el lugar común y establece su propia mirada oblicua, su íntima Dialéctica (este es un libro dialéctico, qué duda cabe) a través del muy prosaico y diario pantalón de cuero que ha sido testigo y compañero de tantos años. Así actúa el narrador de este libro: no tiene pudor en decir las verdades, pero nunca se atreve a decir la Verdad. Tiene una voz meditada y propia, pero evita correr el riesgo de pontificar. Es excesivo, locuaz, provocador, impertinente, desbocado, incontinente, agresivo en ocasiones en su tono, pero compensa estos excesos con dosis medidas de poesía (¿qué es, si no, ese endecasílabo en forma de «cuerpo de lirio joven, dilatado»). El arte de mentir es un road book enciclopédico y romántico, exagerado y reflexivo, algo punk y algo erudito, en una conciliación de opuestos donde su autor parece sentirse a gusto. Porque habla de una road life en época de second life, que nace en lo suburbial y en lo barriobajero pero tiende a lo sublime con Longino; que pone la música en el centro del mundo del protagonista (autoficción llamarían algunos a este libro), con su historia, sus grupos, sus cantantes, sus ídolos, sus conciertos, pero acoge la palabra, el pensamiento, el logos, la razón, como contrapunto imprescindible; que no se priva de provocar («Después de correrme cogía un libro y me ponía a leer».) pero estiliza estas provocaciones con un estilo depurado («Se trataba de una boca inocente, tiramisú oral») y con la estetización que proviene del Arte en todas sus manifestaciones: pintura, escultura, arquitectura, sobre todo literatura.
Igor Paskual hace alarde de erudición pero sabe que cuando esta se exagera, se convierte en pose. Sin embargo, también es consciente de que la provocación no depende de los excesos y de romper los límites aparentes, sino que los procesos de carnavalización y crítica social surgen de un uso único y controlado de los recursos de esa misma sociedad. Poner una bomba desde dentro del sistema en el sistema, dinamitar sus estructuras haciéndolas visibles. Como Bowie, «el último lord del suburbio». Hay más provocación, más revolución, parece decir Paskual, en un cantante que lee a Nietzsche, a Brecht, a los dadaístas, a Orwell, a Wilde, que en los desaforados gritos desde un escenario que vale millones de euros. Hay más lucha de clases en Van Gogh o Baudelaire que en una manifestación sindical.
El personaje protagonista de El arte de mentir se patea los arrabales de la droga dura y blanda, de los encuentros sexuales en sus muy variadas gamas, texturas y cantidades (de los tríos dice que «es todo un poco disipado, como el impresionismo del sexo. Una pincelada aquí, otra allá, pero hay que alejarse un poco para ver algo»), conoce los límites pero no las limitaciones de la noche («infierno de gorrones, mandíbulas calientes y corazones latiendo con la sangre engañada»), pero pisa también las alfombras y las moquetas de la metáfora y el símbolo, su vocación y destino, tan consoladores, tan salvíficos (a veces no hay metáfora, como cuando habla de su «infancia de niño apaleado») donde lo lírico se hace parte integrante de la suciedad y la mugre, del alcohol y la farlopa, de los bóxers de marca y de los tangas de mercadillo. Igor Paskual reúne a Morrisey, a Alfonso X y a Engels en la misma página; a Foucault y a Kavafis, a Beckham y a Boecio. Y luego pone las historias de cada día. Y al final, muy al final, nos avisa: «Por eso decoré mi vida con las mayores mentiras». Y es entonces cuando sale al escenario con su preciosa levita.
Texto original extraído de:
http://www.abc.es/local-castilla-leon/20130429/abci-rock-byron-celebracion-paskual-201304290920.html
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Divas
Glamour, sexo, poder, genialidad, éxito, dinero, extravagancia. Eso es lo que nos evoca la palabra “Diva”. ¿No es lo mismo que una estrella de rock o de cine? No, a diferencia de la palabra “estrella”, ser una diva tiene connotaciones negativas. De ahí la expresión “va de Diva”. Diva es una mujer con talento, que ha triunfado, ambiciosa, que procura tener una carrera larga, sexualmente activa, que controla con sabiduría el negocio y los medios de comunicación. Es decir, una mujer que ocupa un lugar que no le corresponde. El lugar destinado a las mujeres es el espacio privado y el comportamiento pasivo así que, cuando una mujer se incorpora al sitio público con éxito y no se conforma con lo que la vida le tenía reservado, desde los medios de comunicación se la ridiculiza y se trata a las mujeres estrellas de inestables, infantiles y caprichosas. La vara de medir es muy distinta según el género.
Bono es un hombre que quiere que las cosas se hagan bien, pero Madonna es una “control freak”. Keith Richards borracho es un artista romántico y cool, pero Courney Love ebria es una mala madre. Si Axl W. Rose pide 300 toallas es un excéntrico, pero Mariah Carey es una caprichosa. Que Jagger copule con jóvenes modelos es un acto que le da prestigio, pero si lo hacen Madonna o Courney Love es porque están locas o son ninfómanas. Más aún, Bowie “crea modas”, Madonna sólo se “anticipa” a ellas. Por eso las divas triunfan tanto entre el público gay, porque ambos son “extraños” en un mundo de hombres heterosexuales y tienen que trabajar el doble para que, al final, les consideren sólo una pandilla de viciosos, degenerados y egomaníacos. Viva la Diva.
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Presentación “El Arte de Mentir” + Concierto – Oviedo, 26 de Abril 2013
Presentación de “El Arte de Mentir” + concierto
Presentación a cargo de: Alberto Toyos y Chus Neira
Fecha: Viernes, 26 de Abril 2013
Presentación del libro: 20.45
Concierto: 21.45 (dúo con Ángel Miguel)
Lugar: Librería La Palma (C/ Rúa, 6)
Ciudad: Oviedo
Detalles del concierto
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