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Igor Paskual
- Sab, 25 feb '12 Igor Paskual en Madrid - Gruta 77 Comprar entradas
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Entrevista “Webzine Musical Independiente”
Esta semana nuestro invitado llega desde Asturias. Pese a su juventud, atesora gran experiencia en diferentes bandas y actualmente se encuentra presentando su debut en solitario “Equilibrio Inestable”. ¿Cómo fue el origen de este disco y cuánto tiempo estuviste componiendo y grabándolo?
Estuve mucho tiempo buscando mi voz o, al menos, dilucidando si lo que tenía que cantar merecía la pena. Toco en la mejor banda de rock de este país así que debía plantearme mucho los porqués de grabar un disco yo solo. Poco a poco me fui haciendo con una colección de canciones muy sólida y, en ese momento, desaparecieron todas las dudas. Es una gran sensación redescubrir tu propia voz. La grabación se alargó unos meses, la fui haciendo en los huecos que me quedaban libres con el Loco y lo que más tiempo me llevó fue seleccionar el material porque había escrito muchas canciones y me esforcé mucho para que el disco contase una historia, que no es más que le búsqueda de un equilibrio imposible.
El resultado es realmente bueno. Canciones que dejan poso tanto por su letra como por su ritmo. ¿Buscabas que fuera un disco tan variado estilística y compositivamente o fue fruto de la espontaneidad?
Era inevitable que fuese un disco tan heterogéneo. He aprendido mucho como compositor desde que entré a tocar con Loquillo y esa banda es una auténtica escuela de estilos. A mi me gusta tanto P.J. Harvey como Dion and the Belmonts así que no hay ninguna razón para no incluir esos estilos en mi propio acerbo. Además, era algo que necesitaba para que funcionase la propia narrativa del disco ya que cada estilo te permite desarrollar un tipo de letra distinta. El country deja mucho más espacio para desarrollar el texto, en el rock has de ser más directo, el pop te permite jugar con otros sentidos… así que debía emplear todos los recursos a mi alcance para contar ese viaje que va desde el equilibrio hasta la inestabilidad y vuelta a empezar.
Por el momento, las fechas de presentación se han centrado en la parte norte del Estado, tienes previsto actuar por el Sur?
Ir hacia el sur para las bandas que somos del Norte es relativamente complicado. Gijón está lejos de todo, parecemos la última tribu en nuestro reducto. Pero sí que fuimos al sur en Febrero. Cádiz, Estepona y Málaga. Estuvo muy bien, la banda sonó muy potente y nos dejamos la piel.
El salto a la primera división lo diste con el Loco tras dejar Babylon Chat, mereció la pena? ¿Qué conclusiones sacas de tu estancia en la primera línea durante todos estos años?
Era algo que tenía que hacer, la etapa con Babylon Chàt estaba agotada aunque a mí, en aquel, momento, me costase mucho verlo y reconocerlo. Entrar en Los Trogloditas era un reto enorme y no sólo se trataba de estar en una gran banda y aprender miles de cosas sino que a mi me parecía que parte del público y los medios habían sido muy injustos con el Loco y que éste, a su vez, estaba artísticamente desaprovechado.
Embarcarme en un proyecto para revertir esa situación me estimulaba mucho, me sentía yendo a las cruzadas y como en toda cruzada, obtienes un buen botín si pasas por Constantinopla pero también te llevas unas cuantas heridas de guerra. Date cuenta de que son diez años de mi vida dedicados casi íntegramente a esta banda, he pasado de ser un crío a tener un hijo y otro en camino, a ganar mucha pasta, perderla, volver a ganarla… de tocar para cien personas a estar frente a miles de espectadores y, ahora, volver a enfrentarme a pequeñas audiencias. Y nunca he salido a tocar desganado. Jamás. Cada vez me gusta más el rock.
Con Babylon, recordamos conciertos salvajes sobre todo en la gira de “Hotel Adicción”, ¿qué queda de ese joven e irreverente glammie que se comía el escenario cada noche?
Queda la pasión y la emoción que siento haciendo lo que más me gusta. La etapa de “Hotel Adicción” responde a unas necesidades y a una edad muy concreta. Ahora no podría salir al escenario de esa forma porque ya no soy la misma persona y puedo subirme a un escenario y comunicar con otros recursos. Mi energía y mi fuerza siempre van a estar ahí pero no puedo ni debo basar mis conciertos sólo en la rabia.
Hacer recuento de las innumerables experiencias con el Loco sería demasiado denso pero si te parece bien, centrémonos en tres momentos: tu debut en vivo con el, el telonaje a los Who y la despedida de la marca “Troglos” delante de los Rolling…
Mi debut lo recuerdo en una nube, fue muy irreal, estaba literalmente flotando. Sé que fue un 14 de Diciembre, justo después del día de mi cumpleaños y del último concierto que di con Babylon Chàt, aunque entonces eso no lo sabía. Pero, aunque me sintiera tocando el cielo, desde el primer día tuve que emplearme a fondo porque, al principio, muchos fans del Loco no querían que entrase en la banda. Me conocían por mi pinta glam y, supongo que no les encajaría en los Troglos que siempre fueron más Clash o me veían demasiado joven para entrar en una banda de esas características. Muchos, al principio no me querían y tuve que ir ganándomelos concierto a concierto.
El día de los Who, fue uno de los mejores días de mi vida. Sin duda. Además hicimos un concierto muy bueno. Tocamos de maravilla y el concierto de los Who fue insuperable. Quizá de las mejores bandas en directo de la Historia del rock por no decir la mejor y es que hay que verlo y oírlo para creerlo. Demasiado poderío.
Con los Stones fue algo agridulce, porque culminábamos un sueño pero, al mismo tiempo, eran los últimos días con Simón Ramírez. Fue algo muy grande, la repercusión, todo. En lo musical ya los había visto en directo en el 2003 con Xavi Tacker en Barcelona y no me habían parecido nada del otro mundo y, además, después de ver a los Who te saben a poco. Las cosas son así, los Who se merendaban a los Stones en 1967 y cuarenta años después también. No tienen comparación. Eso sí, Jagger estuvo increíble y me gustaron mucho cuando hacían versiones de blues, en eso son unos jefes, pero claro, el público quería otra cosa. Estar detrás del escenario viendo el equipo que llevaban, las guitarras y esos roadies que parecen viejos lobos de mar era impactante. También tocaban Jet y me cayeron genial, majísimos.
Por cierto, en los coletazos finales de unos Troglos liderados registralmente por Simón, todos veíamos en ti al lider carismático de la banda en tan sólo unos años con unos dinosaurios difíciles de extinguir.
No lo sé, sin duda la gira del 2003 fue muy especial para todos. Por supuesto, no se podía mantener ese nivel de intensidad durante más tiempo y fue el canto del cisne. Cuando entré en la banda no lo hice como mercenario sino que fui a dejarme la piel y creo que eso tanto mis compañeros del grupo como el público lo agradecieron.
Volvamos a “Equilibrio Inestable”, lo has presentado en Sudamérica con la inestimable ayuda de Laura Gomez Palma, qué conclusiones y que reflexiones traes del continente americano?
Bueno, Laura no vino realmente conmigo pero sí me presentó a gente que luego me ayudaron a montar la banda allí. Me llevo muy bien con ella y siempre estamos dispuestos a ayudarnos el uno al otro. Ir a Buenos Aires fue lo mejor que he hecho este año porque en España se me había puesto todo un poco cuesta arriba. Como sabes, no soy indie ni mainstream así que cualquier paso me lleva mucho trabajo, por eso volver a un lugar donde había aprendido tanto y que te reciban tan bien fue muy gratificante. De hecho, en España me empezó a ir un poco mejor al volver de Argentina y Río de Janeiro.
Tengo mucho respeto por esos lugares, son sitios en los que quiero crecer al mismo tiempo que aquí. Porque los grupos normalmente salen a Sudamérica cuando se hacen conocidos en casa pero yo no le quiero dar más importancia a España y luego cuando ya no puedes crecer más pues te vas a Buenos Aires, para mi eso es colonialismo en el peor sentido. Allí entienden el lenguaje del rock a la perfección y su nivel cultural es un poquito mayor que el de aquí, sienten verdadera pasión por los libros. Buenos Aires me agota porque es enorme y yo soy muy de pueblo y torpe pero hay un latido que me encanta. Allí me acompañó una banda excelente, estaban llenos de rabia y conocimiento maestro del rock que me dejó temblando. Europa no está muerta pero sí muy vieja.
Pensar en términos comerciales hoy en día es un error porque ha cambiado todo tanto que ya no sabes qué es comercial y qué no. Creo firmemente que hablar desde tu gusto exacto, sea cual sea, es la única aunque no exacta fórmula para llegar al corazón de las personas; si tu público es amplio pues mejor, pero, yo prefiero más de llegar mucho a unos pocos antes que llegar poco a muchos. El disco tiene una parte muy fácil de escuchar y… otro lado más oscuro. Tiene varios niveles de lectura igual que las personas que somos fáciles, difíciles, tenebrosas, crueles, compasivas… No somos sólo de una manera.
El disco es una montaña rusa en la que los vaivenes de las canciones atrapan desde la primera escucha pero pese a ello no hay una velada intención comercial de la obra que como el UC Ceares, es puramente underground.
Mi década favorita son los 50. Cuando algo nuevo está naciendo tiene un vigor alucinante pero, sin embargo, mis compositores favoritos pertenecen a la década de los 60, como Ray Davies, Pete Townshed o incluso Bowie aunque este triunfara en los 70. Hay cosas antiguas que me gustan, como los modales, las tarjetas postales de Navidad y el tiempo para reposar las experiencias pero no soy un nostálgico. Pese a todos los problemas actuales, si perteneces al Primer Mundo creo que vivimos en una buena época, al menos hay agua corriente, hospitales y leyes más o menos justas. Es un momento excepcional de la Historia de la Humanidad, las vacunas son muy recientes y lo normal era que una madre muriese cuando daba a luz… Tenemos más suerte de lo que creemos.
El U.c. Ceares tiene una política muy cercana a la gente del barrio porque se toman el club como un elemento que ayuda a articular la comunidad; en el campo no sólo estamos nosotros sino que hay jubilados, amas de casa, críos, un poco de todo. Cuando se refieren a que están contra el fútbol moderno están pensado más en ese poco compromiso con la camiseta y en que el dinero lo ha inundado todo. A mi eso también me apesta pero tampoco adoro los viejos tiempos, había muchas patadas y el juego duro campaba a sus anchas. No todo era la selección holandesa de los setenta. Es cierto que antes había menos tontería pero, ahora por ejemplo van muchas mujeres al campo y eso antes no pasaba.
Dejemos al Ceares y volvamos al Sporting. Has sido el hombro en el que se ha apoyado el Loco en la última década tras sus lugartenientes Méndez y Sopeña. Pactácteis el cese temporal para centraros en vuestros discos en solitario durante estos meses?
Sí, el Loco y yo tardaremos aún unos meses en subirnos juntos a un escenario, él tiene su gira de teatros, su proyecto con Sabino y yo estoy muy metido con lo mío, con los artículos, un libro que estoy rematando, y por supuesto ya estoy probando cosas en el estudio para mi segundo disco. Ahora que el motor ya está en marcha no quiero pararlo, me siento muy bien conduciendo esta nueva nave.
Como siempre ha sido un tremendo placer volver a contactar contigo. En el Sur tienes un buen reducto de incondicionales que te siguen y esperan compartir contigo unas buenas canciones.
Texto original extraído de:
http://www.ondarock.net/index.sw?mod=noticias¬icia=1232
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Entrevista Recis
Igor Paskual presenta su primera placa discográfica “Equilibrio Inestable” (2011) con dos fechas: martes 29/11 en Ciudad Vieja en La Plata y el jueves 1/12 en el Salón Pueyrredón en Capital Federal. Además el sábado 3/12 estará tocando en Paysandú, Uruguay. El guitarrista del legendario cantante español Loquillo, y ex cantante de la banda de glam rock Babylon Chat, afirma que se va a entregar por completo al público en los recitales que va a dar. También habla de su proyecto solista, y de cuándo se dio cuenta que tenía que grabar su propio disco.
Recis! : Es la primera vez que estás realmente al frente de un proyecto, ya que formaste parte de otras bandas pero las decisiones las tomabas en conjunto. ¿Cómo se siente saber que tenés la última palabra?
Igor Paskual: Ahora mismo es muy placentero. Me lo puedo permitir porque ahora sí
sé lo que quiero. Con 25 años hubiera sido un error, porque no estás tan preparado, eres inseguro y necesitas el apoyo de otras personas para tomar decisiones. Pero después del bagaje que tienes, de tantísimos años en la música, de haber grabado discos, de haber producido otra gente, de haber girado un montón, te da una “sabiduría” para poder tomar las decisiones sin miedo a equivocarte. Aunque te equivoques, las tomas mucho más a gusto. Me siento muy bien porque ahora es el momento que me lo puedo permitir.
R!: ¿Cuánto tiempo estuviste para componer y grabar los temas de “Equilibrio Inestable”?
IP: Para grabarlos, los grabé a lo largo de un año. Mientras estaba haciendo la gira con el Loco, en los ratos que me quedaba los iba grabando. Componiendo estuve más tiempo porque son canciones que probé muchísimo en directo. Hay temas antiguos que tienen cinco años y otros recientes que se hicieron prácticamente antes de entrar al estudio. Es una selección de canciones, representa muchas épocas distintas.
R!: ¿Tuviste la necesidad de grabar tus propios temas?
IP: Sí, porque siempre he compuesto para mucha gente.
R!: ¿Cuándo te diste cuenta que tenías que grabar un disco propio?
IP: Cuando vi que tenía algo que decir, algo que contar propio y personal que creía que merecía la pena, fue cuando me decidí. Pero hasta que no lo tuve muy claro no quise hacerlo porque hoy en día hay tantísima información que cuando solicitas un minuto, dos,
o tres, para que alguien escuche una canción, estás robando prácticamente algo de su tiempo. Tenía que estar muy convencido de que si a alguien le iba a robar media hora de su vida para escuchar el disco, tenía que ser algo, no sé si bueno o malo, pero de lo que yo al menos estuviera muy convencido.
R!: En el disco no hay mucha participación de las guitarras como se espera de un guitarrista que lanza un disco como solista. Cuando te presentás en vivo, ¿le das espacio al guitarrista que sos?
IP: No sé si aquí en Argentina pasa lo mismo, pero en España hay una manera de tocar la guitarra. En general hay muy buenos guitarristas, pero muy poca gente que sepa tocar la
guitarra en una canción. No hay muchos solos, no voy a decir que no me gustan los solos, pero detesto los solos que son escalas para arriba y para abajo, me gusta que los solos sean parte de la canción, que no se puedan cambiar. Para eso en el disco hay otros nstrumentos, por ejemplo trompetas que preferí a veces que hicieran las partes de guitarra. En directo hay más guitarreo pero no muchos solos. Me gusta la guitarra como concepto rítmico. Uno de mis guitarristas favoritos es Pete Townshend de The Who, que tiene ese concepto inglés del guitarrista que piensa, un poco a lo Keith Richards, a lo Johnny Marr de The Smiths, son guitarristas tremendos que no le dan al solo una importancia, sino a las texturas, al poder. Disfruto mucho haciendo guitarras rítmicas.
R!: Además de tocar, producís diferentes bandas, ¿por qué no fuiste el productor de tu disco?
IP: Al final, acabé siendo tan pesado con el productor (Carlos Stro), que parecía que lo producía yo (risas). No me fío mucho de las bandas que se autoproducen porque te vuelves muy ensimismado, te quedas mirando el ombligo, pierdes la perspectiva. El artista consigo mismo es el peor juez.
R!: ¿Qué le dio el productor al disco?
IP: Le dio un poco de aire a la visión. Le dio perspectiva, de otro modo me quedaba todo demasiado ortodoxo. Dentro de lo ortodoxo que soy, porque mi ADN realmente es rock and roll y son canciones clásicas de estrofa-estribillo-puente, le dio una vuelta a todo eso para que no sonase todo igual. Él no viene del mundo del rock. Sí sabe de rock, pero viene
de la electrónica, de hacer muchas bandas sonoras. Ahora, a la vuelta a España me voy a sentar con él, tenemos canciones escritas, y hay que ver a futuro con esas canciones qué es lo que vamos a querer decir, qué es lo que vamos a querer repetir del primer disco, lo que ya no vamos a querer hacer más.
R!: ¿Qué creés que no vas a volver a hacer?
IP: No lo sé muy bien. Quizás algún tipo de letras que no me empiezan a quedar. No
digo que sean adolescentes, pero no me puedo pasar la vida hablando de la noche,
hablando de beber. Hablando de ese tipo de cosas de mucha ortodoxia rockera, que
si las haces con sinceridad no está mal, no pasa nada porque tienen un valor en sí. Creo que ahora que voy a tener 36 años ya es hora de empezar a tocar otro tipo de temáticas, me gustaría en cierta parte evitarlo, pero no sé todavía si voy a ser capaz. Lo que pasa que todavía tengo que dar un paso personal que todavía no sé si soy conciente si lo he dado o no. (Risas)
R!: Entonces va a haber más discos como solista…
IP: Sí, es una de las cosas que más me interesa dejar claro. Todo el mundo piensa que es una especie de capricho temporal, pero no es un capricho de “bueno, voy a hacer un disco y no lo promociono, no lo peleo o no lo lucho” sino que una vez que he encontrado la manera de decir, la manera de contar, tengo que seguir haciéndolo. Una vez que encontré ese camino, ya tengo la semilla hecha, ahora sólo es cuestión de ir regando la planta y que vaya creciendo. Cuando me puse a hacer el disco en solitario no tenía que sonar a mis antiguas bandas ni a nada que se relacionara con el Loco.
R!: Cambiando un poco de tema, de chico ganaste un concurso de poesía (1992, Concurso de Poesía para menores de 18 del Principado de Asturias). Además de componer tus propias canciones y para otros músicos, y de escribir artículos periodísticos, ¿tenés planeado publicar algún libro?
IP: Lo de ganar el concurso de poesía fue el final de mi carrera como poeta. Lo gané con 17 o 18 años, y con el dinero del premio me compré una guitarra eléctrica, fue totalmente contraproducente, si querían estimular el poeta que había en mí, no lo hicieron (risas). Tengo en vista publicar un libro para el año que viene que se llama El Arte de Mentir,
inspirado en La Decadencia de la Mentira de Oscar Wilde.
R!: ¿De qué tratará?
IP: Es un poco para recuperar la importancia de la mentira en el arte, esa cosa que tenemos a favor de la sinceridad. Ya que la vida es tan cruel y árida, que el arte sea la más perfecta de las mentiras. Es un libro con reflexiones de tres o cuatro páginas, algunas son de rock, otras de ropa, algunos con personajes que nada tienen que ver con el rock pero me
interesan. También va acompañado de ilustraciones. En eso sí que tengo interés. Y voy a ver si el Loco se anima a hacer el prólogo.
R!: ¿Vendría a ser tu primer libro?
IP: Sí. Estos años estuve completamente metido en la vorágine del rock y Loquillo. Todo
este tiempo que me estoy tomando un poco para mí me está sentando genial. No solamente que puedo afrontar mi disco sino que tengo más aire para escribir con un poco más de calma. De vez en cuando alejarse del torbellino viene muy bien.
R!: Volviendo a la música, con Loquillo tocaste varías veces en Argentina, y una vez te quedaste más tiempo en el país que el resto de la banda. ¿Estuviste tocando como solista?
IP: Sí, estuve probando las canciones que luego formaron parte de este disco, con una banda de aquí, Los Primitivos. Hice dos o tres shows y algunas entrevistas. Quería probar las canciones no sólo en España sino también afuera.
R!: También te quedaste aquella vez porque decías que te atrapaba la Argentina ¿Qué es lo que te gusta del país?
IP: Me gustaría descifrarlo. En el fondo soy muy de pueblo, Madrid ya me queda grande (risas). Como soy tan de pueblo ver una ciudad así me llama muchísimo más la atención. Es una especie de latido que no sé todavía describir lo qué es. Ese latido te agota, pide mucha energía pero a la vez tiene una urgencia que no sé. También las personas que conozco de aquí con las que me llevo bien y me caen bien, me parecen mejores personas que de otros lados. Porque aquí es más difícil serlo, la vida diaria, la lucha diaria, las exigencias, son más áridas, que en Europa, por lo menos el Europa que habíamos conocido. Aquí el que te trata bien y el que es bueno contigo, le está constando mucho más esfuerzo por las exigencias de la vida cotidiana que en otro lado. Esa nobleza me llama, tienen un compromiso que me mola. También los músicos que he conocido acá tienen una vocación y una entrega que me gustaría verla más a menudo en otros lados.
R!: Con Uruguay te pasa algo similar que con Argentina, además de que Loquillo es más conocido allá…
IP: En Uruguay el Loco es mucho más conocido. Uruguay me gusta mucho, tiene un punto más de pueblo, no sé que puedo esperar. Me gustaría ir a Montevideo pero otra vez será, voy a tocar en Paysandú el 3/12 en el Festival Cultura Para Todos. No sé con lo que me voy a encontrar, soy cabezas de cartel. No sé si me ponen ahí porque lo merezco o para quitarme del medio (risas).
R!: ¿Qué expectativas tenés con respecto a estos recitales?
IP: Ahora mismo quiero sembrar un poco, no espero multitudes. Además quiero confirmar algunos de los fans que tengo gracias a Internet. Hoy en día una de las grandes ventajas de Internet es que haya una persona aquí que no tiene el disco pero lo puede escuchar, es alucinante. Saber que voy a tocar aquí y que cuento con un grupo de seguidores ya me parece algo importante. Los shows los hago más en pos de volver. Lo que también me quiero llevar al margen de la promoción, sobre todo es el poder tocar con otros músicos. Por ejemplo, los músicos argentinos me encantan, me gustan mucho como
tocan en general, te da otro aire, te da otra manera de tocar.
R!: ¿Con qué músicos vas a tocar?
IP: No son todos los de Motorama porque el bajista no está, es otro, pero son ellos. Ya ensayé y estoy encantado, suenan muy bien, muy armada, suenan aplastante, me gustan. El guitarrista (Sam) es un guitarrista brutal, viene del rock más ‘50 pero no se queda ahí, se sabe abrir a las canciones. Son muy buena banda.
R!: ¿Qué le dirías al público para que te escuche y vaya a verte?
IP: En cuanto al directo, van a ver un concierto de rock con entrega y pasión. No me voy a dejar nada en el cuerpo, me voy a vaciar por completo para estar a la altura del público. Con el disco les diría que es un disco muy argentino, muy bipolar. Muy de extremos, y creo que en ese aspecto podemos tener muchas cosas en común. (Risas)
Texto original extraído de:
http://www.recis.com.ar/nuevo/entrevistas.ver.php?id=176
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Entrevista “Mondo Sonoro”
En el siguiente enlace, podéis leer la última entrevista de Igor para el magazine “Mondo Sonoro” (Julio 2011). Pinchad AQUÍ .
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Entrevista en Radio Euskadi

El pasado 12 de Julio, Igor fue entrevistado en Radio Euskadi. Podéis oir la entrevista completa AQUÍ.
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Entrevista “Rock Rock Radio”

Aquí podéis escuchar la entrevista de Igor Paskual para Rock Rock Radio. Pinchad AQUÍ.
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Entrevista “Radio QK”
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Entrevista “Musicopolis”
“Si puedes defender una canción sin el apoyo de una banda es que es válida”
Juega a dos bandas: por un lado es una estrella del rock que trabaja de noche y por otro un padre primerizo que vive de día. Tanto en las letras como en el título de Equilibrio inestable se intuyen la doble experiencia vital que ha inspirado a su creador. Igor Paskual, antiguo líder de Babylon Chat y lugarteniente de Loquillo durante la última década charla con nosotros sobre su primer disco en solitario.
¿De dónde han salido las canciones de “Equilibrio Inestable”? ¿es material nuevo o son ideas que han salido durante todos estos años?
Ha habido de todo, temas antiguos que han soportado bien el paso del tiempo, algunos más recientes y otros que iban para el disco de el Loco, pero que me aconsejó que cantase yo. Grabé varias maquetas, algunas muy acústicas, otras muy eléctricas, luego todo eso fue pasando una red a ver que era lo que soportaba bien el paso del tiempo. Además he intentado evitar temas que tratasen lo mismo y que cada canción tuviera su contraria, es decir, si tenía un ‘El peor novio del mundo‘ tenía que haber un ‘San Valentín‘ (La Bahía) que contrastara, siempre jugando con los contrastes para que reflejase todo lo que somos.
¿Escribes a la vez la música y las letras?
Sí, ahora es muy difícil que haga antes una música que una letra, intento que me salga todo más o menos a la vez. La letra me tiene que salir a la vez que la melodía, al menos una primera estrofa o un estribillo. Antes, en cambio, hacía primero la música y luego le iba encajando trozos de poemas que había escrito y las iba metiendo como podía… y así quedaban (risas).
Hay canciones como “Bebemos” o “El Peor Novio Del Mundo” con letras muy sentidas y fluidas que parece que salen solas…
Sí, hay mucho que decir y mucho que contar, ¿cómo aguantar una cancion con tres acordes sólamente? Pues con el texto y con la interpretacion, pero sobre todo con el texto. Un ritmo como el que tiene “El Peor Novio Del Mundo” con 5 minutos de canción lo soportas con todas las cosas que quieres contar, y eso lo vas descubriendo en las actuaciones acústicas que he ido haciendo. Si puedes defender una canción sin el apoyo de una banda es que es válida, y luego metes a la banda.
Ahora mucha gente lo que hace es el proceso inverso, disfrazar primero la canción, cuando habría que hacer como en el delta en el año 30, esas canciones de Robert Johnson que se aguantan con una sola guitarra y que siguen emocionando mucho. Canciones sinceras donde el tipo se destripaba. Quería volver un poco a esa esencia y luego convertir esa cosa tan antigua en algo muy moderno, fíjate que “El Peor Novio” es electrónico, algo que yo nunca había hecho…
Cuando compones para Loquillo, ¿también lo haces a partir de una letra?
Sí, el Loco trabaja primero la letra, y sobre todo el concepto, la letra puede variar pero le importa mucho el concepto. A veces plantea una misma letra a varios compositores, a Gabriel Sopeña, a Stinus, a mí… y luego escoge la que más le encaja con su concepto. Con una misma letra yo puedo plantearle 4 músicas diferentes.
A la hora de “disfrazar” las canciones ahora hay elementos que en Babylon Chat no estaban, como muchas influencias country…
En Babylon no, pero con el Loco sí, una canción como ‘Tatuados’ es mía. En la época de Babylon tenía varias bandas paralelas y en una de ellas hacíamos hillbilly, gracias a ello descubrí muchísima música de finales de los 40 y principios de los 50, pero no resulta nada fácil hacer una canción en plan Bob Wills o Hank Williams con 20 años, porque a esa edad tienes una energía y una furia que no te da el poso necesario para contar algo de esa manera, con esa especie de sabiduría que tiene el country.
El country se diferencia del rock en que trata temas adultos, el rock parece que se encorseta siempre en temas muy adolescentes, coches, motos y chicas, pero el country normalmente siempre lo ha hecho gente más mayor y se abordan temas, más maduros, como el divorcio. Springsteen cuando da el paso de su adolescencia a su madurez lo hace pasando por el country, que es Nebraska.
La canción más country del disco es “Volver”, y efectivamente, la letra habla de temas serios, nada que ver con “Chica De Gama Alta”…
El disco refleja muchos lados, a los 35 años ya quieres otra cosa que contar y necesitas toda esa gama. El rock, por su tipo de métrica y por cómo está acentuado, lo que te pide es ser muy directo y muy sencillo. El country, en cambio, tiene una manera de frasear que te permite hacer letras mucho más largas y meter un texto más desarrollado.
Tú mismo diferencias entre canciones que a lo mejor hubieras hecho hace 10 años y serían muy parecidas y canciones que sólo podrías hacer ahora, ¿con cuál canción te encuentras más satisfecho?
En ese sentido con ‘Bipolar’, con una primera parte con arreglos electrónicos y una segunda parte muy épica, muy rock. El hecho de juntar todos esos estilos no lo hubiera podido hacer hace 5 o 10 años. Me quedo con esa canción por el tipo de tratamiento, pero hay muchos trozos de mí en todas las letras y cuesta mucho decidirse (risas).
También me han parecido muy interesantes los arreglos de “El Corazón Del Hielo”…
Lo que he intentado es no hacer el clásico disco de guitarrista, que suelen ser un peñazo, llenos de solos insoportables que no pueden tocar en sus bandas. En ese aspecto yo pienso más como compositor que como guitarrista, siempre he pensado en la guitarra “al servicio de”, al servicio de una canción, de una idea… esa canción la he intentado vaciar de guitarras, que se pudiera sostener con un bajo, una batería y los arreglos de cuerda.
Sin embargo en directo sí que hay muchas guitarras…
Hay, pero yo estoy más cantando que tocando, soy hombre y ahora me cuesta hacer dos cosas a la vez… (risas) no es broma, ¿eh?.
Parece que lo que más te ha costado es grabar las voces, incluso hiciste un experimento tocando en un bar…
Yo contraté a un productor precisamente para este tipo de cosas, a veces necesitas una perspectiva externa objetiva que sólo te la da un productor. Creo que las carreras de los artistas empiezan a decaer cuando se producen a ellos mismos, tú mismo no puedes saber si estás cantando bien.
A mi las voces no me costó grabarlas, era a mi productor al que no le valía porque creía que yo podía dar más, y para eso estaba contratado, para decirme lo que yo no veía. En ese aspecto vimos que cantaba mejor en directo que en estudio y lo que hicimos fue simular un concierto dentro del propio estudio, con bebida, con gente sentada alrededor mío… para que cambiase el chip y grabase las voces como él quería.
El productor ha sido Carlos Stro, además de lo que comentas, ¿qué ha aportado al disco?Carlos Stro es de Gijón y no viene del mundo del rock, viene de la electrónica, del mundo más experimental. Yo quería alguien que fuera diferente, la faceta rock ya la doy yo, y necesitaba a alguien que me diera el punto que yo no tenía, como los arreglos de cuerda, que yo no los sé hacer, arreglos electrónicos y una perspectiva menos roquera que la mía.
Tenía ganas de huir de ciertos arquetipos, me gusta mucho jugar con los tópicos del rock, pero refrescándolos, sexo, drogas y rock and roll son maravillosos cuando vienen de una forma fresca, pero cuando vienen de una manera manida son horribles.
En las letras y en el título del disco se intuye una doble vida, por un lado la estrella del rock que vive de noche y por el otro el padre que vive de día y que estudia un doctorado en historia del arte, ¿te sientes jugando a dos bandas? ¿es posible vivir todo?
He intentado explicar las dudas y dificultades que se generan entre una vida universitaria y estar con mi hijo y luego toda la vida de gira, de tener más excesos. Ambas me gustan, llevar una vida hogareña me parece muy bonita, pero me aburriría mortalmente, en cambio la vida de excesos de la noche acaba siendo un coñazo también, porque se vuelve muy vacía y te desgasta mucho, te pide mucha energía y tampoco te da tanto a cambio.
Hay que ver la manera de combinar las dos para que la vida sea vivible de una forma cotidiana pero que también tenga un poco de chispa. No es fácil combinarlas, por eso este disco (risas), si lo fuera no hubiera tenido necesidad de explicarlo.
Hace años, cuando Babylon Chat abría para Loquillo, provocábais al público y ellos os insultaban y os escupían. Se dice que esto hacía reir al Loco, ya que esa era la reacción que él provocaba en sus primeros conciertos 20 años antes… ¿ocurrió así?
Así era, el caso es que nosotros le caimos muy bien a Loquillo pero no tanto a su publico, y estoy hablando del publico que tenía en el 2000, era la gente que habia ido manteniendo a lo largo de los 90 y no estaban tan abiertos a otros estilos. Veían en Loquillo un icono muy viril, muy masculino, y nosotros éramos lo contrario.
Nosotros salíamos, insultábamos a su público, nos metíamos con él y hacíamos todo tipo de puñeterías, y su publico se enfadaba un montón, pero bueno, (Loquillo) nos invitó a toda la gira y así estuvimos toda la gira, peleados con su público y bien con él. Era como sentir que el rock and roll tenía ese efecto provocador y gandul, descarado, me sentía como estar viviendo en los New York Dolls o en los Pistols, aunque luego me cansé también de que me insultaran y me escupieran (risas).
Ya llevas muchos años siendo un parte fundamental en el engranaje de la banda de Loquillo, de hecho se puede dividir su carrera en tres etapas, los principios con Sabino Méndez, la etapa, digamos “oscura” con muchos problemas en la banda y discos desiguales y el posterior renacimiento y éxito contigo ya a bordo. Parece que el Loco necesitaba “otro Sabino Méndez” y tú fuiste la solución, ¿qué supone para ti estar en el equipo?
Bueno… ¡gracias! no sé que decir, que me comparen con Sabino es un gran elogio. la etapa oscura, como tú dices, fue dificil para él pero hay muchas canciones buenas, ahí estaba Gabriel Sopeña con un nivel impresionante. En el momento que nos encontramos el Loco estaba enfadado con sus compañeros de generación y yo con los míos, y saltó una chispa de amor rockero. El loco es una persona muy inteligente y aprendes muchísimo a su lado, yo venía con toda la inocencia del mundo pero con mogollon de pasión y mucho corazón, quizá era lo que él necesitaba, fue un intercambio. Me han dicho cosas parecidas en otras entrevistas y me siento muy honrado.
Ha habido muchos hitos importantes en la carrera de Loquillo desde que empezaste a trabajar con él, cambios en la banda, nuevos fans, grandes discos como Balmoral, ¿cómo lo has vivido desde dentro?
Cuando yo entré hace 10 años Loquillo tenía un montón de ideas muy brillantes, pero había muchísimos intereses creados a su alrededor que le impedían crecer y desprenderse de cierto rollo. Hubo que cambiar muchas cosas, primero eliminar todos los problemas de drogas -era una banda realmente salvaje-, el enfoque del management, los problemas con las compañías, con la crítica… era una etapa complicada y poco a poco el Loco fue liberándose y se dejó llevar por lo que quería hacer y no por el personaje que se había creado de sí mismo.
Creo que Balmoral es una obra muy redonda, está mal que yo lo diga, pero es cierto. Muchas facetas de el Loco están ahí reflejadas, hay mucha música de la que suele escuchar, mucho jazz tipo Chet Baker, una cultura musical que no se reflejaba en los discos anteriores. Era hora de que se liberase, se rodeara de un productor interesantísimo como Jaime Stinus y un management que no le pusiera a girar como una marioneta para hacer dinero. Además el Loco ahora está un poco por encima del bien y del mal, que es donde creo que debe estar.
Tu actitud en directo me recuerda a otro guitarrista al que no le importa tirarse de rodillas en un escenario, Nick Curran… (ndr: Igor acabó en urgencias después de su concierto de Gijón tras saltar y caer de rodillas)
Soy muy fan. Raíces 50 pero con toques punk-rock, suena a clásico pero actual -una de mis grandes aspiraciones-, se deja la piel en directo… Además como guitarrista no hace lo licks obvios, sino fraseos muy bop, giros muy chulos…
El rock ann roll tiene dos partes, hoy en día hay mucho rock y poco roll. La parte blanca que es el rock y la parte negra que es el roll, aquí se hace rock, tocar duro y tal, pero hay poco movimiento de cadera. Curran lo tiene, música sexy con melodía. Aquí en España a las canciones que tienen melodía les falta sexo y a las canciones con dureza les falta melodía, está todo muy compartimentado, o soy de malasaña o soy un popero. Debería estar todo unido y Curran me parece un ejemplo valiente.
Texto original extraído de:
http://www.musicopolis.es/entrevista-a-igor-paskual/238612011/
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Entrevista “Efe Eme”
Fogueado en Babylon Chat y curtido en la banda de Loquillo, Igor Paskual acaba de publicar su primer disco solista, “Equilibrio inestable”, un compendio de su manera de entender el rock y sus aledaños. Juan Puchades conversa con el músico asturiano.
Texto: JUAN PUCHADES
Igor Paskual suele ir como una moto: habla a toda velocidad, atropelladamente (tanto que transcribir su conversación no es cosa sencilla), como si su cerebro anduviera más rápido que su boca y ésta no fuera capaz de procesar toda la información que recibe. Sin embargo, en ocasiones baja el ritmo y dialogar con él es un enorme placer, sobre todo cuando se quita los tics rockeros del escenario y saca su humor desternillante o a ese tímido conversador curioso por las cosas de los demás, algo infrecuente entre el gremio de los músicos, donde el mapa de intereses acostumbra a quedar delimitado por la circunferencia del ombligo propio. Hoy toca hablar de su primer disco en solitario, “Equilibrio inestable”, e Igor va un tanto acelerado, así que, con la grabadora conectada, su discurso toma carrerilla… Sin embargo, lo que se ha tomado con mucha calma ha sido la grabación de este álbum, pues previamente estuvo rodando durante dos o tres años los temas en directo: “Cuando tuve un repertorio sólido, fui probando a ver qué canciones tenían más sentido en ese momento, cuáles tenían una cierta unidad, y por eso me puse a tocar en directo. Tampoco es que me metiese a grabar y tardase mucho, sino que iba al estudio a grabar tres días, me iba a tocar otros cuatro, volvía… Lo he ido haciendo como a cachos. No fue el típico rollo de “cojo un mes o dos y me meto en el estudio hasta que lo termine, hasta que reviente”, no tenía prisa y me venía bien ver con distancia si merecía la pena, o para introducir cambios, o para quitar alguna canción y sustituirla por otra”.
¿A las canciones les ha sentado bien ese periodo de rodaje?
Les vino muy bien, sí, porque las toqué en acústico, no con banda, y en acústico eliminas muchos aspectos sobrantes que con una banda te puedes permitir. Con una guitarra acústica hay tipos de desarrollos instrumentales o partes menos buenas que no te puedes permitir, solo con una acústica tienes que atinar muchísimo. Así que claro que me vino muy bien. A todos los grupos les pasa con los primeros discos, a Dream Syndicate, por ejemplo, que hicieron un disco que estaba muy rodado en directo. Hay grupos que todo ese material primerizo lo han probado mucho en directo, por eso tienen unos primeros discos maravillosos, y luego, cuando llega el segundo, no hay ese tiempo para rodar las canciones y se nota muchísimo. Tú mismo te das cuenta, porque en un local de ensayo no eres capaz de saber si la canción merece la pena, mientras que en directo lees mejor las sensaciones de las canciones. A mí hay canciones que me encantan, pero las toco por ahí, y no por la reacción del público, sino por mí mismo, veo que no van a ningún lado, porque hay canciones que son más mediocres y que en directo cobran ese sentido. Santiago Auserón ha hecho eso, ponerse a rodar las canciones antes de grabarlas. Es una idea cojonuda.
¿Por qué no te has autoproducido?
No me apetecía firmar la producción, primero porque Carlos [Stro] fue, realmente, el que la llevó adelante; es decir, el que la llevó y el que estuvo peleando día a día. Además, hay veces, no siempre, que la autoproducción es un error y acaba sonando demasiado a ti, y necesitas otro punto de vista. Eso es importantísimo. AC/DC, que en teoría siempre suenan igual, siempre buscan a un productor, nunca se autoproducen, creo que es redundante. Salvo honrosas excepciones, los discos de gente que se autoproduce, me suelen acabar cansando porque son demasido unilaterales, suenan a lo mismo, a demasiado ensimismado, como que el que hace las canciones, canta, toca y se produce acaba sonando demasiado a uno, por más que uno quiera y sepa lo que quiere. Pero si tienes a una persona que sabe lo que quiere, que te ayuda a buscar las cosas o a darles otro aire, es importante. Yo me junté con una persona que viene de un mundo muy diferente al mío, porque Carlos no viene del rock and roll, ha hecho mucha electrónica, ha grabado en su estudio mucha cuerda, pero, precisamente, no quería a nadie que supiera de rock and roll, que de rock and roll ya sé yo, necesitaba a alguien que me aportara lo que yo no sabía. Aportó tanto en el disco que me pareció que lo más honesto era que firmara él solo la producción, yo ya hago las canciones y las canto, como para además firmar la producción, no quiero pecar de querer estar en todos los lados, sobre todo cuando Carlos hizo un trabajo buenísimo. Además, cuando me iba a tocar, él seguía trabajando en las canciones.
No has contado con ninguno de tus compañeros en la banda del Loco.
No, fue un poco por una cuestión logística, porque ya bastante pelea era compatibilizarme a mí mismo como para, encima, traerme a uno que vive Teruel, a otra que vive en El Escorial o que igual estaba en Buenos Aires, era muy difícil. El que sí colabora, pero en una canción que no va en el disco, es Jaime Stinus. Stinus ha grabado una canción prácticamente entera, porque en lugar de doce canciones grabamos trece; supongo que la sacaré más adelante, no sé si como single, o en Spotify, no lo tengo muy claro. Con Jaime me entiendo muy bien, me conoce de maravilla, lo que pasa es que si me hubiera producido todas las canciones Jaime, habría sido como el trabajo que hacemos juntos, y necesitaba establecer esa ruptura de sonido, incluso símbolica. Por otro lado, me jodía mucho que Jaime, con lo que he aprendido de él, con lo que me ha enseñado y con lo bien que me conoce, no estuviera en el disco, así que la solución fue que grabara una canción prácticamente entera, en la que tuviese libertad para meter guitarras y lo que le diera la gana, pero que no estuviera dentro del disco para no romper el sonido más homogéneo de lo hecho con Carlos.
Hasta ahora has sido un hombre de grupo, primero con Babylon Chat, luego con Trogloditas, o la banda del Loco, como la queramos llamar, ¿te sientes cómodo liderando tu propio proyecto?
Imagínate. En Babylon era el que hacía las canciones, pero no era el que tenía la última palabra porque éramos un grupo bastante democrático, pero tenía un poco más de peso en algún momento. Pero después de todo el tiempo que llevo girando con bandas, me apetecía mucho. Lo que me pasaba con Babylon era que componía las canciones que me apetecía, pero también canciones pensando mucho en la banda. Y aquí quería hacer al revés, lo que quería era escribir las canciones y no condicionarme con ningún tipo de músicos, y una vez que tuviera los temas escogidos, seleccionar a la gente para tocar esas canciones.
Una cosa que me ha gustado mucho del disco es que tú, que eres guitarrista, has estado muy comedido con las guitarras, no has hecho el típico disco de guitarrista.
Me alegra que te hayas dado cuenta porque hay mucha voluntad en que sea así. Me gustan las guitarras, pero cada vez me gustan más los espacios. Si te fijas, quitando ‘Bipolar’, que no tiene mucha instrumentación, pero sí muchos elementos, el disco no está especialmente vestido, cada tema lleva una ropa muy particular, pero no está muy cargado. No soy un guitarrista que le gusten demasiado los solos. En el disco hay muy pocos solos, incluso no todos los solos los hago yo, y me gusta el espacio porque la guitarra no la tengo como eje principal, sino como un medio, me gusta más considerarme escritor de canciones que guitarrista. La guitarra tiene que estar al servicio de algo, no que la guitarra mande sobre todo lo demás. No me gusta eso del mundo del rock and roll de que siempre tiene que haber un solo de guitarra de dos minutos y todo tiene que estar muy lleno, si hay alguna canción que requiere poquita guitarra, metes poquita. ‘Funeral’ es una canción que llevaba guitarras e intenté quitarlas, de hecho lo logré, porque la idea era ver si lograba que la canción sonara sin guitarras, y, efectivamente, lleva un dobro, pero nada de guitarras, y hay muchísimos espacios. Me interesaba que mandaran otras cosas. Tienes razón, y me alegra que te hayas fijado.
A veces pasa eso en los discos de los guitarristas, que parece que las guitarras hablan, y piensas, “hombre, canta tú y deja que la guitarra simplemente suene, que ya sabemos que eres muy bueno”.
Sí, eso pasa con los profesionales de la guitarra cuando sacan sus álbumes en solitario, que dan rienda suelta a lo que, a lo mejor, con sus bandas no pueden hacer, pero no me parece bien. Yo siempre trato de ver qué puedo aportar en un momento dado, es decir, qué he de aportar yo a los discos de guitarra. Tengo mucho más que decir como compositor, o con las palabras o con los textos, que lo que pueda decir como guitarrista, entonces, si voy a hacer un solo o voy a meter un riff de guitarra, debe de tener un sentido, no puede ser nada gratuito. A veces en la música tendemos a estar hablando todo el rato, como en los bares, tendemos a estar ocupando espacio, y venga a hablar, y en ocasiones no es necesario, igual es más necesario que la batería esté bien o que haya un buen toque de piano, o unos coros. Las guitarras son importantes, pero me parece más que como medio que como un fin.
Lo que nadie podrá decirte es que este es un disco aburrido, hay multitud de estilos. Casi que parece una tarjeta de presentación: Esto es todo lo que puedo hacer.
Oye, ¿a ti te suena homogéneo?
Sí, me suena homogéneo.
Eso es lo que más me preocupaba, que sonara homogéneo. Es que tienes toda la razón, es un recorrido, hay country, rock setentero, alguna pizquita, poca, de glam… Sí, hago un recorrido, pero tiene que ver con las cosas que escucho, que me gustan. Parece que los artistas tienen que ser de una sola manera. Nacho Vegas, por ejemplo, pues parece que solo puede ser el triste deprimido, o los Mojinos Escozíos, por irme al otro lado, que son un grupo de gente muy graciosa todo el rato. Pero creo que las personas, los seres humanos, ni estamos deprimidos todo el día, ni somos tan graciosos todo el rato, sino que tenemos a lo largo de una semana muchísimos estados de ánimo, y me apetecía reflejar eso: El Igor Paskual cuando se emborracha, cuando es un mal novio o cuando es un buen novio, porque todos tenemos un poquito de todo. Me apetecía reflejar muchos aspectos de mi vida, no quedarme solamente en un lado, como pasaba en Babylon, que ofrecía una faceta más unilateral de mí mismo; quizá porque entonces era mucho más inseguro o porque aquel era una persona con muchos menos matices. La música, lo mismo, ha hecho acompañar a las letras y el discurso, es decir, el rock setentero me permite ser muy directo, el pop me permite ponerme más sensible, el country tiene un tipo de fraseo que te deja escribir letras más largas que con el rock, donde no hay ese espacio. Si este fuera un disco de rock no podría haber contado las cosas que he podido contar, tendría que ser más breve y más conciso y no siempre podría explicarlo todo con esa brevedad.
Antes decías que los textos son importantes, ¿los elaboras mucho?
A veces los trabajo mucho y a veces menos, dependiendo de cuándo considero que están bien o que reflejan lo que quiero decir. Pero sí que necesito que cada canción tenga peso por sí misma, que lo que esté contando tenga relevancia; quitando alguna canción, claro, porque no todo tiene que ser tan profundo o tan imprescindible, también tiene que haber momentos más ligeros, pero casi todas tienen un componente, no sé si autobiográfico, pero sí que se tienen que aguantar por sí mismas, y eso lo comprobé haciendo acústicos, así como pensamos a veces que España es un país de sordos, cuando yo siento que tengo una letra intensa entre manos, noto que la gente se calla muchísimo más. Es decir, que tocando en acústico aprendí la importancia de un buen desarrollo con la letra, y al no poder confiarlo al rock, a la electricidad y al volumen, tienes que confiarlo a otros elementos, que son las letras, que sí que las trabajo y les doy importancia, pero con Babylon también se las daba; aunque parecieran mucho más sencillas, sí que las cuidaba un montón.
Algunas letras giran alrededor de los grandes tópicos del rock, chicas, noches, alcohol…
[Risas] Sí, sí y no, realmente las influencias que recoge el disco son estilos muy clásicos puestos al día. Y sí, las temáticas son los grandes temas del rock pero, espero, pasados por un filtro personal también puesto al día, porque no estamos en los 50 ni en los 60, pero, luego, a la hora de verdad, las motivaciones humanas siempre son las mismas o muy parecidas, por eso, cuando eres muy sincero hablando en las letras, llegas a muchísima gente, porque, en el fondo, las preocupaciones son las mismas: La vuelta a casa, ser mejor como persona, tener algo de dinero, tener tiempo libre para estar con los tuyos, querer pasártelo muy bien, arrepentirte por habértelo pasado tan bien… Al final las preocupaciones son más parecidas de lo que nos creemos.
¿Escribes de distinta manera cuando lo haces para ti que cuando escribes para Loquillo?
Sí, es diferente. Para el Loco escribo poco, porque la mayoría de las letras se las hace él, pero las pocas ocasiones que he escrito textos para él, sí que intento ponerme en su cabeza y en lo que él diría, igual desde otro punto de vista, pero pensando en las cosas que le han pasado, las experiencias que ha tenido. No es fácil, porque no es una persona para ponerte en su lugar, pero, bueno, después de tantos años, un poco nos conocemos y sí que puedo hacer ese ejercicio de desdoblarme, que es interesante, porque aprendes, piensas menos en ti mismo, es un reto. Date cuenta que cuando Sabino escribía para él, los dos tenían la misma edad, y aunque le escribiera canciones maravillosas, estaban en la misma onda, tenían la misma edad, iban a los mismos bares, creo que en ese aspecto, joder, yo sí que tengo que hacer un esfuerzo grande.
¿Eres el peor novio del mundo?
Ahora mismo, espero que no, pero en algunos momentos sí que lo he sido. Ha habido épocas en las que me he llevado la medalla de oro. También, a lo largo del disco, hay canciones de arrepentimiento y de redención, de tratar de solucionar las cosas; en algunos aspectos, sí que tengo un concepto muy católico o cristiano de las cosas, sí que creo en la capacidad de regeneración y de inspiración y de tratar no de convertirme en el mejor pero sí en un novio un poco más llevadero.
¿Y eres un cabrón que no cree en el amor?
Hummm… Ahora mismo sí que he vuelto a creer en el amor, pero durante mucho tiempo, cuando escribí esa canción, había dejado de creer, me había puesto como muy determinista, pensando que el amor era una especie de convención social, un invento cultural y que, realmente, no existía. También era una época en la que teníamos un montón de relaciones por ahí, y quizá, por las cosas que estaba viviendo, tenía muy poco amor. En ese mundo turbio de la noche hay poquísima compasión, muy pocas dosis de amor, y te llegas a plantear que todo son intereses personales, pero ahora sí que vuelvo a creer en el amor más desinteresado y mejor. Hay momentos todavía en los que me pregunto, “¿pero, el amor existe?”.
¿Las canciones que recoge el disco, corresponden a diferentes épocas de los últimos años? ¿Cuál es la más reciente?
Joder, ni me acuerdo, no te sabría decir, no lo sé. La verdad es que todas tienen un tiempo ya, porque las he probado bastante en directo. De todo lo que era la nueva remesa de canciones, escritas en los últimos meses, no he querido grabar ninguna, porque es que si no el disco se me salía de madre. Tenía demasiados estilos entre sí para, de repente, llegar cada semana o cada mes con dos o tres canciones nuevas. Llegó un momento en que cerré el repetorio y dije, “grabamos hasta aquí”. La más antigua es ‘El corazón del hielo’, que pertenece a la última maqueta que grabé para Babylon Chat, es decir, tiene muchísimos años, fue como el principio del fin, porque era una cosa muy diferente a lo que habíamos hecho Babylon, pero si la oyes en la maqueta, no tiene nada que ver. Las canciones del disco están recogidas a lo largo de varios años.
¿Eres de los que están en permanente estado de composición?
Sí, siempre tengo ideas de canciones, pero lo que sí necesito para rematar una canción es estar en un estado de no tener que hacer nada más. Es decir, necesito encerrarme un mes a terminar la nueva remesa de canciones que tenga para darles la forma final. Pero, sí, continuamente estoy con ideas, con textos, sí que estoy todo el día escribiendo. Pero el hecho de tener un montón de canciones en la despensa no significa que las tenga acabadas, para terminarlas necesito cortar con todo lo demás y hacer un trabajo, no mecánico, pero sí de pulir. A mí pulir es lo que más tiempo me lleva.
¿Compones también cuando estás de gira, viajando?
Hummm… quizá cuando estoy viajando escribo trozos de letra, apunto ideas, musicalmente, no. Pero sí ideas. De todos modos, yo de gira aprovecho el tiempo para leer, para escribir artículos, para todo. Sí que me cunden los viajes, aunque depende de la época, si estamos al principio de la gira, aprovecho muy poco.
¿Ahora que eres padre, ha cambiado tu manera de escribir, notas si las cosas salen distintas?
No, no me ha cambiado. Eso de los artistas de que cada vez que tienen un hijo parece que solo lo tienen ellos… Joder, los fontaneros también los tienen y siguen con su trabajo, y los taxistas, y todo el mundo. Joder, cualquier mujer que está fregando escaleras tiene tres hijos y los ha sacado adelante, pero con los artistas parece que, “oh, soy especial”. A mí me ha cambiado el chip de las cosas, pero de momento no siento que mi forma de escribir o de actuar en directo haya cambiado, yo no lo noto. Sí que me noto más responsable, sí que intento llegar antes a casa, y esas cosas, pero no sé, al menos no lo noto. Igual dentro de dos años tengo ese punto de inflexión.
¿”Equilibro Inestable” será un disco aislado, o la idea es que haya continuidad?
Hombre, la idea es que haya continuidad, sí. Primero es que todavía tengo un montón de canciones acumuladas, y hay algunas que me gustan muchísimo, y luego porque, digamos, ya he entrado en la dinámica; lo más difícil de estas cosas es ponerse en marcha, y cuando ya tienes a todo el mundo en marcha, no vas a parar. Voy a seguir con el mismo proceso: en el estudio seguimos grabando, con calma, sin prisas.
¿Estás grabando nuevos temas?
Sí, sigo en el estudio mirando canciones, a ver qué se nos ocurre para, en un tiempo, seguir editando cosas, igual sacó en algún momento cuatro canciones. Vamos, que voy a darle continuidad, por supuesto.
¿Compaginándolo con tu trabajo con el Loco?
Sí, con el Loco hay mucho trabajo y, realmente, con él me lo paso muy bien, tengo la suerte de no ser ese tipo de… no sé qué sienten los músicos mercenarios, no sé lo que es tocar en una banda en la que no te interese nada, pero no me siento como un músico mercenario, me siento como parte del proyecto. Otra cosa es que me apetezca mucho seguir tocando yo en solitario, porque me gusta, pero la verdad es que notas a todo el mundo en la banda con ganas renovadas, estamos en un momento dulce en lo personal, creemos que hemos llegado a un punto muy chulo en el que se combinan gentes muy dispares, que no tenemos mucho que ver el uno con el otro, y eso ha creado un ambiente muy especial, me divierto mucho con ellos, tanto dentro del escenario como fuera.
Cuando entraste con el Loco fue una apuesta arriesgada, pero creo que fuiste consciente de la oportunidad que suponía, ¿no?
Claro, pero realmente el que se la jugó fue el Loco, porque la fórmula de meter a alguien que no tiene nada que ver, fue una apuesta muy seria que él hizo, y al final parece que terminó saliendo bien. Pero al principio recuerdo críticas horribles, a mí y al Loco, diciendo “¡este qué hace! ¡A quién a metido!” Claro, yo no tenía mucha experiencia de grandes escenarios, lo mío era meter trescientas personas en la sala El Sol, era un cambio muy drástico. Yo estaba en un momento muy cansado, de tanto tiempo tirando adelante con una banda tan pequeña, que daba tan pocas satisfacciones comerciales, que no artísticas, y eso se te hace cansadísimo. Además, estaba en un momento en que empezaba a escuchar otras cosas y sentía que aquello se me quedaba pequeño, tampoco tenía muy claro por dónde tirar, y la verdad es que era la oportunidad de aprenderlo todo. Es decir, no era el momento dulce de Babylon con “Bailando con Brando” recién publicado, sino que era un momento duro para nosotros, no estábamos a la perfección entre nosotros, estábamos preparando el cuarto disco y, ya te digo, de esa época es ‘El corazón del hielo’, y las otras canciones que estaba escribiendo en aquel momento no me gustaban especialmente.
Texto original extraído de:
http://www.efeeme.com/83148/igor-paskual-la-velocidad-y-la-calma/
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