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Entrevista “Efe Eme”

Fogueado en Babylon Chat y curtido en la banda de Loquillo, Igor Paskual acaba de publicar su primer disco solista, “Equilibrio inestable”, un compendio de su manera de entender el rock y sus aledaños. Juan Puchades conversa con el músico asturiano.

Texto: JUAN PUCHADES

Igor Paskual suele ir como una moto: habla a toda velocidad, atropelladamente (tanto que transcribir su conversación no es cosa sencilla), como si su cerebro anduviera más rápido que su boca y ésta no fuera capaz de procesar toda la información que recibe. Sin embargo, en ocasiones baja el ritmo y dialogar con él es un enorme placer, sobre todo cuando se quita los tics rockeros del escenario y saca su humor desternillante o a ese tímido conversador curioso por las cosas de los demás, algo infrecuente entre el gremio de los músicos, donde el mapa de intereses acostumbra a quedar delimitado por la circunferencia del ombligo propio. Hoy toca hablar de su primer disco en solitario, “Equilibrio inestable”, e Igor va un tanto acelerado, así que, con la grabadora conectada, su discurso toma carrerilla… Sin embargo, lo que se ha tomado con mucha calma ha sido la grabación de este álbum, pues previamente estuvo rodando durante dos o tres años los temas en directo: “Cuando tuve un repertorio sólido, fui probando a ver qué canciones tenían más sentido en ese momento, cuáles tenían una cierta unidad, y por eso me puse a tocar en directo. Tampoco es que me metiese a grabar y tardase mucho, sino que iba al estudio a grabar tres días, me iba a tocar otros cuatro, volvía… Lo he ido haciendo como a cachos. No fue el típico rollo de “cojo un mes o dos y me meto en el estudio hasta que lo termine, hasta que reviente”, no tenía prisa y me venía bien ver con distancia si merecía la pena, o para introducir cambios, o para quitar alguna canción y sustituirla por otra”.

¿A las canciones les ha sentado bien ese periodo de rodaje?
Les vino muy bien, sí, porque las toqué en acústico, no con banda, y en acústico eliminas muchos aspectos sobrantes que con una banda te puedes permitir. Con una guitarra acústica hay tipos de desarrollos instrumentales o partes menos buenas que no te puedes permitir, solo con una acústica tienes que atinar muchísimo. Así que claro que me vino muy bien. A todos los grupos les pasa con los primeros discos, a Dream Syndicate, por ejemplo, que hicieron un disco que estaba muy rodado en directo. Hay grupos que todo ese material primerizo lo han probado mucho en directo, por eso tienen unos primeros discos maravillosos, y luego, cuando llega el segundo, no hay ese tiempo para rodar las canciones y se nota muchísimo. Tú mismo te das cuenta, porque en un local de ensayo no eres capaz de saber si la canción merece la pena, mientras que en directo lees mejor las sensaciones de las canciones. A mí hay canciones que me encantan, pero las toco por ahí, y no por la reacción del público, sino por mí mismo, veo que no van a ningún lado, porque hay canciones que son más mediocres y que en directo cobran ese sentido. Santiago Auserón ha hecho eso, ponerse a rodar las canciones antes de grabarlas. Es una idea cojonuda.

¿Por qué no te has autoproducido?
No me apetecía firmar la producción, primero porque Carlos [Stro] fue, realmente, el que la llevó adelante; es decir, el que la llevó y el que estuvo peleando día a día. Además, hay veces, no siempre, que la autoproducción es un error y acaba sonando demasiado a ti, y necesitas otro punto de vista. Eso es importantísimo. AC/DC, que en teoría siempre suenan igual, siempre buscan a un productor, nunca se autoproducen, creo que es redundante. Salvo honrosas excepciones, los discos de gente que se autoproduce, me suelen acabar cansando porque son demasido unilaterales, suenan a lo mismo, a demasiado ensimismado, como que el que hace las canciones, canta, toca y se produce acaba sonando demasiado a uno, por más que uno quiera y sepa lo que quiere. Pero si tienes a una persona que sabe lo que quiere, que te ayuda a buscar las cosas o a darles otro aire, es importante. Yo me junté con una persona que viene de un mundo muy diferente al mío, porque Carlos no viene del rock and roll, ha hecho mucha electrónica, ha grabado en su estudio mucha cuerda, pero, precisamente, no quería a nadie que supiera de rock and roll, que de rock and roll ya sé yo, necesitaba a alguien que me aportara lo que yo no sabía. Aportó tanto en el disco que me pareció que lo más honesto era que firmara él solo la producción, yo ya hago las canciones y las canto, como para además firmar la producción, no quiero pecar de querer estar en todos los lados, sobre todo cuando Carlos hizo un trabajo buenísimo. Además, cuando me iba a tocar, él seguía trabajando en las canciones.

No has contado con ninguno de tus compañeros en la banda del Loco.
No, fue un poco por una cuestión logística, porque ya bastante pelea era compatibilizarme a mí mismo como para, encima, traerme a uno que vive Teruel, a otra que vive en El Escorial o que igual estaba en Buenos Aires, era muy difícil. El que sí colabora, pero en una canción que no va en el disco, es Jaime Stinus. Stinus ha grabado una canción prácticamente entera, porque en lugar de doce canciones grabamos trece; supongo que la sacaré más adelante, no sé si como single, o en Spotify, no lo tengo muy claro. Con Jaime me entiendo muy bien, me conoce de maravilla, lo que pasa es que si me hubiera producido todas las canciones Jaime, habría sido como el trabajo que hacemos juntos, y necesitaba establecer esa ruptura de sonido, incluso símbolica. Por otro lado, me jodía mucho que Jaime, con lo que he aprendido de él, con lo que me ha enseñado y con lo bien que me conoce, no estuviera en el disco, así que la solución fue que grabara una canción prácticamente entera, en la que tuviese libertad para meter guitarras y lo que le diera la gana, pero que no estuviera dentro del disco para no romper el sonido más homogéneo de lo hecho con Carlos.

Hasta ahora has sido un hombre de grupo, primero con Babylon Chat, luego con Trogloditas, o la banda del Loco, como la queramos llamar, ¿te sientes cómodo liderando tu propio proyecto?
Imagínate. En Babylon era el que hacía las canciones, pero no era el que tenía la última palabra porque éramos un grupo bastante democrático, pero tenía un poco más de peso en algún momento. Pero después de todo el tiempo que llevo girando con bandas, me apetecía mucho. Lo que me pasaba con Babylon era que componía las canciones que me apetecía, pero también canciones pensando mucho en la banda. Y aquí quería hacer al revés, lo que quería era escribir las canciones y no condicionarme con ningún tipo de músicos, y una vez que tuviera los temas escogidos, seleccionar a la gente para tocar esas canciones.

Una cosa que me ha gustado mucho del disco es que tú, que eres guitarrista, has estado muy comedido con las guitarras, no has hecho el típico disco de guitarrista.
Me alegra que te hayas dado cuenta porque hay mucha voluntad en que sea así. Me gustan las guitarras, pero cada vez me gustan más los espacios. Si te fijas, quitando ‘Bipolar’, que no tiene mucha instrumentación, pero sí muchos elementos, el disco no está especialmente vestido, cada tema lleva una ropa muy particular, pero no está muy cargado. No soy un guitarrista que le gusten demasiado los solos. En el disco hay muy pocos solos, incluso no todos los solos los hago yo, y me gusta el espacio porque la guitarra no la tengo como eje principal, sino como un medio, me gusta más considerarme escritor de canciones que guitarrista. La guitarra tiene que estar al servicio de algo, no que la guitarra mande sobre todo lo demás. No me gusta eso del mundo del rock and roll de que siempre tiene que haber un solo de guitarra de dos minutos y todo tiene que estar muy lleno, si hay alguna canción que requiere poquita guitarra, metes poquita. ‘Funeral’ es una canción que llevaba guitarras e intenté quitarlas, de hecho lo logré, porque la idea era ver si lograba que la canción sonara sin guitarras, y, efectivamente, lleva un dobro, pero nada de guitarras, y hay muchísimos espacios. Me interesaba que mandaran otras cosas. Tienes razón, y me alegra que te hayas fijado.

A veces pasa eso en los discos de los guitarristas, que parece que las guitarras hablan, y piensas, “hombre, canta tú y deja que la guitarra simplemente suene, que ya sabemos que eres muy bueno”.
Sí, eso pasa con los profesionales de la guitarra cuando sacan sus álbumes en solitario, que dan rienda suelta a lo que, a lo mejor, con sus bandas no pueden hacer, pero no me parece bien. Yo siempre trato de ver qué puedo aportar en un momento dado, es decir, qué he de aportar yo a los discos de guitarra. Tengo mucho más que decir como compositor, o con las palabras o con los textos, que lo que pueda decir como guitarrista, entonces, si voy a hacer un solo o voy a meter un riff de guitarra, debe de tener un sentido, no puede ser nada gratuito. A veces en la música tendemos a estar hablando todo el rato, como en los bares, tendemos a estar ocupando espacio, y venga a hablar, y en ocasiones no es necesario, igual es más necesario que la batería esté bien o que haya un buen toque de piano, o unos coros. Las guitarras son importantes, pero me parece más que como medio que como un fin.

Lo que nadie podrá decirte es que este es un disco aburrido, hay multitud de estilos. Casi que parece una tarjeta de presentación: Esto es todo lo que puedo hacer.
Oye, ¿a ti te suena homogéneo?

Sí, me suena homogéneo.
Eso es lo que más me preocupaba, que sonara homogéneo. Es que tienes toda la razón, es un recorrido, hay country, rock setentero, alguna pizquita, poca, de glam… Sí, hago un recorrido, pero tiene que ver con las cosas que escucho, que me gustan. Parece que los artistas tienen que ser de una sola manera. Nacho Vegas, por ejemplo, pues parece que solo puede ser el triste deprimido, o los Mojinos Escozíos, por irme al otro lado, que son un grupo de gente muy graciosa todo el rato. Pero creo que las personas, los seres humanos, ni estamos deprimidos todo el día, ni somos tan graciosos todo el rato, sino que tenemos a lo largo de una semana muchísimos estados de ánimo, y me apetecía reflejar eso: El Igor Paskual cuando se emborracha, cuando es un mal novio o cuando es un buen novio, porque todos tenemos un poquito de todo. Me apetecía reflejar muchos aspectos de mi vida, no quedarme solamente en un lado, como pasaba en Babylon, que ofrecía una faceta más unilateral de mí mismo; quizá porque entonces era mucho más inseguro o porque aquel era una persona con muchos menos matices. La música, lo mismo, ha hecho acompañar a las letras y el discurso, es decir, el rock setentero me permite ser muy directo, el pop me permite ponerme más sensible, el country tiene un tipo de fraseo que te deja escribir letras más largas que con el rock, donde no hay ese espacio. Si este fuera un disco de rock no podría haber contado las cosas que he podido contar, tendría que ser más breve y más conciso y no siempre podría explicarlo todo con esa brevedad.

Antes decías que los textos son importantes, ¿los elaboras mucho?
A veces los trabajo mucho y a veces menos, dependiendo de cuándo considero que están bien o que reflejan lo que quiero decir. Pero sí que necesito que cada canción tenga peso por sí misma, que lo que esté contando tenga relevancia; quitando alguna canción, claro, porque no todo tiene que ser tan profundo o tan imprescindible, también tiene que haber momentos más ligeros, pero casi todas tienen un componente, no sé si autobiográfico, pero sí que se tienen que aguantar por sí mismas, y eso lo comprobé haciendo acústicos, así como pensamos a veces que España es un país de sordos, cuando yo siento que tengo una letra intensa entre manos, noto que la gente se calla muchísimo más. Es decir, que tocando en acústico aprendí la importancia de un buen desarrollo con la letra, y al no poder confiarlo al rock, a la electricidad y al volumen, tienes que confiarlo a otros elementos, que son las letras, que sí que las trabajo y les doy importancia, pero con Babylon también se las daba; aunque parecieran mucho más sencillas, sí que las cuidaba un montón.

Algunas letras giran alrededor de los grandes tópicos del rock, chicas, noches, alcohol…
[Risas] Sí, sí y no, realmente las influencias que recoge el disco son estilos muy clásicos puestos al día. Y sí, las temáticas son los grandes temas del rock pero, espero, pasados por un filtro personal también puesto al día, porque no estamos en los 50 ni en los 60, pero, luego, a la hora de verdad, las motivaciones humanas siempre son las mismas o muy parecidas, por eso, cuando eres muy sincero hablando en las letras, llegas a muchísima gente, porque, en el fondo, las preocupaciones son las mismas: La vuelta a casa, ser mejor como persona, tener algo de dinero, tener tiempo libre para estar con los tuyos, querer pasártelo muy bien, arrepentirte por habértelo pasado tan bien… Al final las preocupaciones son más parecidas de lo que nos creemos.

¿Escribes de distinta manera cuando lo haces para ti que cuando escribes para Loquillo?
Sí, es diferente. Para el Loco escribo poco, porque la mayoría de las letras se las hace él, pero las pocas ocasiones que he escrito textos para él, sí que intento ponerme en su cabeza y en lo que él diría, igual desde otro punto de vista, pero pensando en las cosas que le han pasado, las experiencias que ha tenido. No es fácil, porque no es una persona para ponerte en su lugar, pero, bueno, después de tantos años, un poco nos conocemos y sí que puedo hacer ese ejercicio de desdoblarme, que es interesante, porque aprendes, piensas menos en ti mismo, es un reto. Date cuenta que cuando Sabino escribía para él, los dos tenían la misma edad, y aunque le escribiera canciones maravillosas, estaban en la misma onda, tenían la misma edad, iban a los mismos bares, creo que en ese aspecto, joder, yo sí que tengo que hacer un esfuerzo grande.

¿Eres el peor novio del mundo?
Ahora mismo, espero que no, pero en algunos momentos sí que lo he sido. Ha habido épocas en las que me he llevado la medalla de oro. También, a lo largo del disco, hay canciones de arrepentimiento y de redención, de tratar de solucionar las cosas; en algunos aspectos, sí que tengo un concepto muy católico o cristiano de las cosas, sí que creo en la capacidad de regeneración y de inspiración y de tratar no de convertirme en el mejor pero sí en un novio un poco más llevadero.

¿Y eres un cabrón que no cree en el amor?
Hummm… Ahora mismo sí que he vuelto a creer en el amor, pero durante mucho tiempo, cuando escribí esa canción, había dejado de creer, me había puesto como muy determinista, pensando que el amor era una especie de convención social, un invento cultural y que, realmente, no existía. También era una época en la que teníamos un montón de relaciones por ahí, y quizá, por las cosas que estaba viviendo, tenía muy poco amor. En ese mundo turbio de la noche hay poquísima compasión, muy pocas dosis de amor, y te llegas a plantear que todo son intereses personales, pero ahora sí que vuelvo a creer en el amor más desinteresado y mejor. Hay momentos todavía en los que me pregunto, “¿pero, el amor existe?”.

¿Las canciones que recoge el disco, corresponden a diferentes épocas de los últimos años? ¿Cuál es la más reciente?
Joder, ni me acuerdo, no te sabría decir, no lo sé. La verdad es que todas tienen un tiempo ya, porque las he probado bastante en directo. De todo lo que era la nueva remesa de canciones, escritas en los últimos meses, no he querido grabar ninguna, porque es que si no el disco se me salía de madre. Tenía demasiados estilos entre sí para, de repente, llegar cada semana o cada mes con dos o tres canciones nuevas. Llegó un momento en que cerré el repetorio y dije, “grabamos hasta aquí”. La más antigua es ‘El corazón del hielo’, que pertenece a la última maqueta que grabé para Babylon Chat, es decir, tiene muchísimos años, fue como el principio del fin, porque era una cosa muy diferente a lo que habíamos hecho Babylon, pero si la oyes en la maqueta, no tiene nada que ver. Las canciones del disco están recogidas a lo largo de varios años.

¿Eres de los que están en permanente estado de composición?
Sí, siempre tengo ideas de canciones, pero lo que sí necesito para rematar una canción es estar en un estado de no tener que hacer nada más. Es decir, necesito encerrarme un mes a terminar la nueva remesa de canciones que tenga para darles la forma final. Pero, sí, continuamente estoy con ideas, con textos, sí que estoy todo el día escribiendo. Pero el hecho de tener un montón de canciones en la despensa no significa que las tenga acabadas, para terminarlas necesito cortar con todo lo demás y hacer un trabajo, no mecánico, pero sí de pulir. A mí pulir es lo que más tiempo me lleva.

¿Compones también cuando estás de gira, viajando?
Hummm… quizá cuando estoy viajando escribo trozos de letra, apunto ideas, musicalmente, no. Pero sí ideas. De todos modos, yo de gira aprovecho el tiempo para leer, para escribir artículos, para todo. Sí que me cunden los viajes, aunque depende de la época, si estamos al principio de la gira, aprovecho muy poco.

¿Ahora que eres padre, ha cambiado tu manera de escribir, notas si las cosas salen distintas?
No, no me ha cambiado. Eso de los artistas de que cada vez que tienen un hijo parece que solo lo tienen ellos… Joder, los fontaneros también los tienen y siguen con su trabajo, y los taxistas, y todo el mundo. Joder, cualquier mujer que está fregando escaleras tiene tres hijos y los ha sacado adelante, pero con los artistas parece que, “oh, soy especial”. A mí me ha cambiado el chip de las cosas, pero de momento no siento que mi forma de escribir o de actuar en directo haya cambiado, yo no lo noto. Sí que me noto más responsable, sí que intento llegar antes a casa, y esas cosas, pero no sé, al menos no lo noto. Igual dentro de dos años tengo ese punto de inflexión.

¿”Equilibro Inestable” será un disco aislado, o la idea es que haya continuidad?
Hombre, la idea es que haya continuidad, sí. Primero es que todavía tengo un montón de canciones acumuladas, y hay algunas que me gustan muchísimo, y luego porque, digamos, ya he entrado en la dinámica; lo más difícil de estas cosas es ponerse en marcha, y cuando ya tienes a todo el mundo en marcha, no vas a parar. Voy a seguir con el mismo proceso: en el estudio seguimos grabando, con calma, sin prisas.

¿Estás grabando nuevos temas?
Sí, sigo en el estudio mirando canciones, a ver qué se nos ocurre para, en un tiempo, seguir editando cosas, igual sacó en algún momento cuatro canciones. Vamos, que voy a darle continuidad, por supuesto.

¿Compaginándolo con tu trabajo con el Loco?
Sí, con el Loco hay mucho trabajo y, realmente, con él me lo paso muy bien, tengo la suerte de no ser ese tipo de… no sé qué sienten los músicos mercenarios, no sé lo que es tocar en una banda en la que no te interese nada, pero no me siento como un músico mercenario, me siento como parte del proyecto. Otra cosa es que me apetezca mucho seguir tocando yo en solitario, porque me gusta, pero la verdad es que notas a todo el mundo en la banda con ganas renovadas, estamos en un momento dulce en lo personal, creemos que hemos llegado a un punto muy chulo en el que se combinan gentes muy dispares, que no tenemos mucho que ver el uno con el otro, y eso ha creado un ambiente muy especial, me divierto mucho con ellos, tanto dentro del escenario como fuera.

Cuando entraste con el Loco fue una apuesta arriesgada, pero creo que fuiste consciente de la oportunidad que suponía, ¿no?
Claro, pero realmente el que se la jugó fue el Loco, porque la fórmula de meter a alguien que no tiene nada que ver, fue una apuesta muy seria que él hizo, y al final parece que terminó saliendo bien. Pero al principio recuerdo críticas horribles, a mí y al Loco, diciendo “¡este qué hace! ¡A quién a metido!” Claro, yo no tenía mucha experiencia de grandes escenarios, lo mío era meter trescientas personas en la sala El Sol, era un cambio muy drástico. Yo estaba en un momento muy cansado, de tanto tiempo tirando adelante con una banda tan pequeña, que daba tan pocas satisfacciones comerciales, que no artísticas, y eso se te hace cansadísimo. Además, estaba en un momento en que empezaba a escuchar otras cosas y sentía que aquello se me quedaba pequeño, tampoco tenía muy claro por dónde tirar, y la verdad es que era la oportunidad de aprenderlo todo. Es decir, no era el momento dulce de Babylon con “Bailando con Brando” recién publicado, sino que era un momento duro para nosotros, no estábamos a la perfección entre nosotros, estábamos preparando el cuarto disco y, ya te digo, de esa época es ‘El corazón del hielo’, y las otras canciones que estaba escribiendo en aquel momento no me gustaban especialmente.

Texto original extraído de:
http://www.efeeme.com/83148/igor-paskual-la-velocidad-y-la-calma/

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Entrevista – RNE “En Días Como Hoy”

El pasado día 26 de Abril, Igor fue entrevistado para el programa “En Días Como Hoy” de Radio Nacional de España. Va aquí la entrevista integra en audio:

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Entrevista “La Casa Con Ruedas”

“Equilibrio Inestable” es el nombre del primer trabajo en solitario de Igor Paskual. Comenzó tocando en Babylon Chat, la mítica banda de glam rock de principios de los 90, cuando “todo el mundo escuchaba música indie de gente muy aburrida y mal vestida“, y posteriormente fichaba por Loquillo, con quien compagina su proyecto en solitario. Se declara admirador de Nick Curran y de los Ilegales con quienes no duda en ser crítico: “ Jorge tiene un talento abismal y pierde mucho tiempo en los bares en lugar de ponerse a hacer discos como los que hacía antes. Le quiero mucho pero no me gusta que se pase la puta vida de pelea en pelea y de borrachera en borrachera porque yo creo que ya no tiene edad”. Confía en el rock como arma de control de nuestras vidas que nos hace ser dueños de nuestro destino y no duda en expresarlo así en los salvajes directos que ofrece. El pasado 13 de abril actuaba en El Sol pero esto era lo que nos contaba antes.

- ¿Cómo se consigue llegar al equilibrio inestable en un primer trabajo?

I: Lo deseable del equilibrio es que no sea perfecto porque si no se convierte en algo tedioso, aburrido y poco creativo. Para eso tienes que haber salido mucho y haberte arrepentido de haber hecho muchas maldades (risas). Supongo que el equilibrio inestable se crea a base de cometer muchos errores y también de la voluntad de superarlos. Ese es un poco el resumen del trabajo. No con un toque moralista sino simplemente como un ejemplo de ganas de sobrevivir y de mantenerte en pie.

-¿Por qué has esperado hasta ahora para lanzar este trabajo?

I: Simplemente porque esperé a tener algo qué decir. Estamos bombardeados con miles de noticias, miles de estímulos visuales, auditivos…entonces ahora mismo robar diez minutos de la gente para que te escuche ya requiere un acto de fe inmenso. Si alguien me dedica media hora para escuchar mi disco pues le quiero dar lo mejor y si hay que tardar cuatro años o cinco o uno en hacerlo pues se tarda. El rollo de sacar un disco al año porque le conviene al mercado me parece ser muy egoísta. Luego, con El Loco he estado también bastante liado, él vive en una gira permanente y eso también conlleva bastante tiempo y cuando acabas una gira hay que retirarse a los cuarteles de invierno a lamerse las heridas (risas).

-En el disco podemos encontrar blues, country, folk, también baladas…¿esto es premeditado?

I: No está premeditado para nada. De hecho cuando me vi con todo el material que quería grabar sí que tuve un problema para que sonase homogéneo. En realidad tengo un poco lo que escucho, un recorrido por toda la historia del rock. Inconscientemente necesitaba muchos tipos de música para contar lo que yo quería contar. El rock me permite ser muy directo, el pop me permite ser más sincero, más abierto y el country tiene un tipo de fraseo que me permite contar historias más largas. Yo creo que está hecho entorno a una necesidad narrativa que fue hecha de una manera inconsciente pero que me doy cuenta que tenía un sentido.

- Abres el trabajo con “Música Para Traicionar”, ¿qué disco, artista, canción… te ha llegado a traicionar, te esperabas algo más de él y no te ha gustado nada?

I: Bueno, no está bien decir el pecador… con decir el pecado basta. Así como ha habido muchos que más que traicionarme a mí se han traicionado a ellos mismos, luego hay otros que ocurre todo lo contario. Con El Loco pasa eso, es gente que sigue fiel a sí mismo y te compensa todos los disgustos que te llevas. En este canto al final se dice eso, “si quieres que tu sueño se haga realidad no escuches música para traicionar”.

-Acabas de aterrizar en solitario en el mundo musical, ¿Cómo ves el panorama en estos momentos?

I: Lo veo bien, a ver, el mayor problema que veo ahora mismo es hacerte un hueco en las radios. Es la diferencia que veo a cuando yo estaba en Babylon Chat que era una banda de Glam Rock y era muy complicado. Era un época en la que básicamente se escuchaba indie con gente muy mal vestida y muy aburrida. Hacernos un hueco ahí fue complicado pero a la vez es verdad que en cuanto no nos dimos cuenta estábamos sonando en cadena 100, en un puesto muy bajo y tal, pero joé…Eso ahora es muy difícil.

A mí me sigue faltando ,como fan, esa cosa de entrar en un coche y escuchar una canción que me enamore como cuando tenías quince años y escuchabas un tema y decías : “joé , que grupazo..” , eso se ha perdido. Lo demás, bueno, sigue siendo difícil montar una banda pero igual que es difícil ser arquitecto o ser médico o tener un puesto de trabajo. La vida no es fácil para nadie, para un músico no, pero tampoco para nadie. Los músicos o los actores estamos siempre quejándonos de lo mal que nos va pero hacerte un camino en cualquier caso siempre es complicado.

- Es un mensaje que también intentas dar en muchas de tus canciones ¿no?

I: Sí, intento un poco eso, animar a dejar de quejarse. Lo que quiero decir es que todos los que vivimos en Europa Occidental pese a esta situación económica, crisis, paro…vivimos muy bien en comparación con el resto del mundo. Si tú naces en Kenia o en Indonesia estás jodido. Aquí estamos mal, sí, es cierto, pero no nos morimos de hambre. Nosotros también somos un poco responsables de nuestra vida. Para mí el rock es una forma de controlar tú vida, de ser dueño de nuestro propio destino y lo somos, a veces es más fácil y a veces más difícil pero el mensaje final es ese : “venga coño que tú también puedes” (risas)

-Tengo entendido que eres fan de los Ilegales, con quienes hemos tenido la oportunidad de charlar en alguna ocasión en esta web.

I: Jorge Martínez es uno de mis compositores por no decir mi compositor favorito español, eso lo tengo claro. Me parece un vocalista y un guitarrista excepcional. Yo he sido muy fan de Ilegales y lo sigo siendo. Pero igual que soy fan, soy también crítico. Jorge tiene un talento abismal y pierde mucho tiempo en los bares en lugar de ponerse a hacer discos como los que hacía antes. Le exijo mucho pero porque le quiero mucho. Creo que toda persona que tiene un talento tiene una responsabilidad y él a veces no ha sido responsable con ese talento. Ese talento no es propiedad suya, es propiedad de todos. La vida se lo ha dado y él tiene la obligación de seguir dándonos grandes canciones y a veces no lo hace. Él no siempre cuida su voz, esa voz prodigiosa que tiene, entonces, bueno…le quiero mucho pero no me gusta que se pase la puta vida de pelea en pelea y de borrachera en borrachera porque yo creo que ya no tiene edad. Soy su mayor fan y por eso le exijo mucho.

- ¿Qué te parece el nuevo proyecto de Jorge Ilegal y los magníficos?

I: Bueno, ahora está otra vez en el buen camino, es un proyecto interesante y me alegro que se haya atrevido a dar ese paso. Creo que si hay alguien en España que puede hacer eso es él.

- Hablando de grandes músicos, no podemos dejar a un lado tu trayectoria con Loquillo, ¿seguirás con él o a partir de ahora te centrarás más en tu trabajo en solitario?

I: Obviamente voy a seguir con él básicamente porque es que me lo paso muy bien (risas). La vida es muy divertida con El Loco. En una fuente de energía increíble y siempre nos pasan cosas muy divertidas en las giras con él. Ahora además la banda está sonando de maravilla y seguiré con él. He metido mis conciertos en los huecos que tenía con él. Después de verano él va a sacar un disco y yo seguiré con mi gira y ya después nos volveremos a juntar para hacer un disco fabuloso de rock. Ahora mismo yo tampoco tengo tanto peso en el mercado como para no poder atender las dos cosas. Además me viene muy bien volver a los inicios, poner los pies en el suelo…que a los artistas nos den de vez en cuando una bocanada de realidad nos viene muy bien, te lo aseguro. Así disfruto de los dos lados del rock, de las grandes audiencias y de la potencia que tienen y también de sitios muy reducidos donde también ves gente muy apasionada, muy fan… vivir las dos situaciones es muy guay porque me gusta tocar para 20 y para 20.000.

- De ahí supongo que surge un poco ese equilibrio inestable. De tocar para los dos públicos…

I: Sí, sí (risas) exactamente. Mi vida es un poco así. Tengo una larga experiencia como músico pero a la vez estoy empezando.

- En “Bebemos” haces un auténtico tributo al alcohol, ¿hace falta ir muy borracho para escribir temas tan sinceros?

I: Bueno, no, cuando voy bebido no puedo escribir nada la verdad , todo lo contario, es un desastre (risas). Pero de resaca sí que tengo una gran inspiración intentando rememorar todo lo que ha pasado la noche anterior. Pero tampoco pienses que es una apología de la bebida. Lo que intento no es incitar a beber sino explicar por qué lo hacemos. Al final de la canción hay un giro más o menos inesperado que dice: “bueno, está muy bien beber, lo pasamos muy bien, pero también nos vendría bien estar una temporada alejados del alcohol”. También da sus frutos, sobre todo en salud (risas).

- He leído por ahí que te gusta mucho Nick Curran. En la lista de mejores canciones del 2010 que elaboró La Casa con Ruedas a finales de año, incluimos su “Baby You Crazy. Antes de despedirnos me gustaría que nos recomendases cinco temas que te hayan marcado al igual que a nosotros nos marcó el de Curran.

I: Sí, sí, me gusta muchísimo Nick Curran…jolín, es complicado (risas)

The Wonder, de Dian & The Belmonts. Es de los años 60 y me parece muy emocionante tanto por la letra por cómo está cantada porque tiene mucha fuerza y no es una canción necesariamente rápida. La gente confunde rapidez con intensidad y no siempre es así.

Otra es Sweet Child Of Mine de Guns ‘ n’ Roses tiene una letra increíble y además tuve la oportunidad de ver ese primer video en blanco y negro con la letra subtitulada y me encantó.

Princesa Equivocada de Ilegales es otra de mis cancones favoritas. Nunca entendí cómo una canción tan aparentemente pop podía sonar tan rock.

Live On Mars de Davie Bowie…bueno, en realidad cualquiera de Bowie, él me ha marcado. Me gusta mucho.

La última, Get it on de Marc Bolan…es una canción muy muy sexy con todos los componentes que me gustan de los 50. Si hay algo que echo de menos en la música es esa falta de sexualidad que por ejemplo sí tiene Nick Curran. Es una música muy sexy, que incita a bailar, al roce y a divertirse. Noto que en el rock o incluso en el pop se echa en falta. En la música hay mucho rock pero poco roll. La gente toca muy fuerte pero con poco rollo. Marc bolan sin duda la tiene…

Texto original extraído de:
http://www.lacasaconruedas.com/?p=5065

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Igor Paskual en “Escúchate” (Radio Aragón)

Entrevista de Igor Paskual en el programa de radio “Escúchate” de Radio Aragón (12 de Abril 2011)

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Entrevista Para “Gara”

“Mi ADN musical se compone del r’n'r clásico de los años 50 y del glam”

Igor Paskual – Cantante y guitarra

Igor Paskual nace en Donostia en el barrio de Herrera, crece en Asturias, donde se trasladan sus padres. En Xixon, a mediados de los noventa entra a formar parte de Babylon Chat, formación orientada hacia el glam-rock y que logra cierta repercusión en el Estado español. En Madrid coinciden con Loquillo, surgen sinergias y en 2002 Igor es parte de los Trogloditas de El Loco.

Pablo CABEZA | BILBO

“A los doce años, más o menos, una tarde fui a casa de un amigo. Su padre tenía una colección de discos enorme y puso algo de Pink Floyd. ¡Guau! Luego otro de la Creedence Clearwater Revival. ¡Buf! Y durante una tarde entera sacó lo más selecto de la discoteca de su padre. Nunca volví a ser el mismo. Fue algo mágico, como descubrir otro continente, ya que esos discos se convirtieron en un nuevo planeta recién conquistado”, revela Igor Paskual, músico de la banda de Loquillo y autor de un espléndido disco debut, “Equilibrio Inestable”, que viene a sintetizar parte de la historia que ha vivido, ya que el cedé contiene, además de elegantes y aparentes melodías, un lado oscuro que aflora por primera vez y que se muestra cargado de sugerencias

De Donostia a Xixon, unido por el Cantábrico.

En Asturias hay un sentimiento de pertenencia enorme, un amor por sus paisajes y costumbres increíble, sin embargo, apenas está articulado de un modo político, es algo muy intenso pero se vive generalmente desde un punto de vista emocional. Supongo que nunca hubo una burguesía industrial tan potente como en Euskadi o Cataluña que lo organizase y canalizase en torno a unas premisas ideológicas. Los pocos años que pasé en Donostia fueron suficientes, no obstante, para hacerme acérrimo seguidor de la Real Sociedad y es que mi primer ídolo fue Arconada, al que espero conocer algún día. Siempre hemos estado muy ligados a esta tierra de un modo u otro, vengo muy a menudo, mi hijo se llama Iker. En fin, el Norte me hace feliz.

Muchos comentaristas relacionan su álbum debut con el glam-rock, pero este es un disco abierto con muchos desequilibrios afortunados.

Mi ADN musical se compone del rock and roll clásico de los años 50 y del glam, así que ambos forman mis raíces y supongo que por eso se me relacionará haga lo que haga con el glam. Pero en este disco es obvio que hago un recorrido por muchos estilos. Hay pop, rock contundente, blues antiguo, country [la línea que le aproxima a Quique González], baladas con toques de electrónica y creo que he logrado adaptarlos a mi propia voz. Necesitaba emplear un amplio abanico de estilos para disponer de diferentes tipos de fraseos y generar tonos y ambientes acordes con las letras. Las canciones de este disco hablan de la gran búsqueda de un equilibrio inestable que me permita vivir con emoción e intensidad a la vez que con cierta cordura. Así que, dentro de ese viaje emocional, explico que soy un borracho que quisiera ser abstemio, un viajero que quiere estar en casa y un infiel al que le gustaría ser un buen marido. Es una narrativa llena de contradicciones que exigió distintos ingredientes para el plato final, aunque en la presentación del menú el glam aflora siempre.

No se puede negar que «Bipolar» tiene algo de Bowie, que en «La bahía» podría haber colaborado Marc Bolan, pero este debut va más allá de lo previsible según su pasado.

Hay una muestra de bastantes cosas por la necesidad narrativa de la que te hablaba antes y también porque ahora tengo los recursos suficientes para llevarlos a cabo. Hace unos años no hubiera sabido cantar un blues lento como «El peor novio del mundo» o desarrollar una canción que mezcla rock y electrónica como «Bipolar». Tocar despacio requiere una calma que sólo se obtiene con los años. Todo este tiempo de experiencia y aprendizaje me han venido muy bien para atreverme con cosas que antes sí me gustaban, pero que, por falta de habilidad, no había realizado. Tenía que ser algo que me saliera natural para que esos distintos registros sonasen propios y eso sólo se consigue con tiempo y paciencia. Lo de Bowie te lo agradezco mucho, eso son palabras mayores.

En «Mis amigos» aparecen arreglos de cuerda muy luminosos y se bebe pop en jarra, pero, de repente, aparece una sucia guitarra que sublima la canción.

Gracias. Me basé en Graham Coxon, ex guitarrista de Blur, uno de mis guitarras favoritos y músico muy infravalorado que apenas hace solos. Debe de ser de los pocos guitarristas de este planeta que escuchan la canción por completo y no sólo su parte, estudia bien lo que hacen sus compañeros para dejarse caer en los sitios más insospechados. Es un grande. En la música me gustan los contrastes, cantar una canción pop y animada con una letra triste, o al revés.

Durante las primeras ocho canciones hay variaciones, lo que convierten el disco en un divertimento con buenas letras y, con todo, coherente. Sin embargo, a partir del corte 9, en especial, surge otro Igor Paskual que no aparece ni en su web: el sonido que le emparenta con Nick Cave y su etapa de piano y sucias guitarras.

Me alegro mucho de que te hayas dado cuenta. Cuando hago el orden de las canciones de un disco, no puedo evitar concebirlo en dos caras y por eso el disco tiene ese desarrollo que va de las canciones donde la melodía y el estribillo tienen un mayor peso en los temas en los que mandan la base rítmica y hay estructuras más obsesivas. En realidad, está distribuido como si hubiese una cara A y una B.

Y «Mi Funeral Automedicación» es un desgarrado blues.

Sí, sí. Ahí es donde se nota claramente esa vieja obsesión mía por ser muy antiguo y muy moderno. Es una idea que me persigue y que busco con insistencia, combinar los extremos es un ideal artístico.

Texto original extraído de:
http://www.gara.net/paperezkoa/20110409/259014/es/Mi-ADN-musical-compone-rnr-clasico-anos-50-glam

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Entrevista Para “Argia”

Heldutasunaren oka gura dotorea

Paskual ezaguna da Loquilloren taldeko gitarra jotzailea delako, baina Trintxerpen jaiotako mutilak aurretik Babylon Chat glam taldea sortu zuen eta oraingoan proiektu propioa aurkeztu du. Loquillok ukitutako guztiak duen berezko harropuzkeria alde batera utzita, lan pertsonal eta aldi berean dotorea egin du, estiloz oso irekia eta instrumentazio aldetik arina bezain zaindua dena. Gaztelaniaz abestutako hamabi piezatan Madrilgo mobidako pop melodia autentikoena, Nick Caven tankerako ekaitz-giroa duten pieza orkestralak, AEBetan sustraiak dituen folk-countrya, soka instrumentuak, Burningen kiratsa duen pieza canalla-ren bat, Irlandako oihartzunak eta pop-rocka landu ditu, besteak beste. Gainera, poesiaz, errealismoz eta sentsazio gazi-gozoz betetako hitz ederrak idatzi ditu

“Oreka desegonkorra”. Oreka posible al da hain superlatiboa den rockaren munduan?

Oreka ez da gustukoena, nahiz eta osasungarriena den; arriskurik jasan gabe bizi zaitezke, baina ez dauka intentsitate handirik. Nahiago dut bietatik hartu eta bizipen intentso eta egonkorrak izaten saiatzea, baina ia ezinezkoa da. Rockaren mundua superlatiboa da, baina baita ostalaritzakoa, publizistena… Jada rockeroek ez dugu “alde basatian” bizitzearen esklusiba.

“Ametsak betetzea nahi baduzu, traiziorako musikarik ez entzun”. Ez al zen musika gauza fidel bakarra?

Rockak guztia eman dit, baina gauza asko kendu ere bai, maitale jeloskor baten modukoa da, besterik egiten uzten ez dizuna. Musikak ez dauka fideltasunarekin zerikusirik, soinu soila da. Musikariok bihurtzen dugu soinu hori sinesgarria edo hutsik dagoen zerbait.

Gitarren tratamenduak eta moldaketak asko gustatu zaizkit. Kantu biluziak badira ere, ondo jantzita daude…

Eskerrik asko. Instrumentu justuak sartu nahi nituen, gutxi baina bereizgarriak. Zailena abesti bakoitzari zer arropa jantzi erabakitzea izan da. Batzuek nahikoa zuten bikiniarekin, beste batzuek Dior eskatu zidaten, Fred Perry batek, eta batzuetan Zara nahikoa zen!

“Edaten itxurak egiten baino hobeto pasatzen dira egunak”; esaldi polita. Bebemos poesía hutsa da, oso ona. Baina rocka ez al da itxurak egitea ere?

Itxurak egitea baino gehiago, rocka da gauzak gehien komeni zaigun alderditik erakustea. Ez da gezur osoa esatea, baina traban egiten dizkiguten egiak ezkutatzen ditugu. Edateak erantzukizunetatik aldentzea errazten dizu, bizitzatik hartutako opor batzuk, baina faktura ordaintzerakoan errealitateak dagokizun lekuan jartzen zaitu berriro.

Zer eman dizu Loquillok eta zer zuk berari?

Loquillok esperientzia, jakintza eta burua eman dizkit; eta nik berari pasioa, arima eta bihotza.

Texto original extraído de:
http://www.argia.com/argia-astekaria/2271/heldutasunaren-oka-gura-dotorea

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La Música Se Genera En Los Bares

Igor Paskual responde en El Comercio Digital antes de estrenar disco en Gijón. Promete «pasión, sangre, sudor y rock and roll» en su concierto de esta noche. Antes de enfrentarse al escenario lo hace a los internautas, cerveza en mano y sin despeinarse (es un decir).

Llega a EL COMERCIO con una bolsa de plástico y su amigo Pablo Castilla, Casto Camden. La primera lleva cuatro cervezas; el segundo, muchas horas de vuelo con Igor Paskual, el chico glam de Babylon Chat, el guitarrista de Loquillo, el poeta, el estudiante que hoy mismo tiene un examen de su doctorado en Historia del Arte con el mismísimo Javier Barón, el columnista del suplemento ‘Culturas’ de este periódico, el artista que después de mil y un conciertos estrena hoy su primer disco en solitario (Sala Acapulco, 21.30 horas, junto a Nistal y El Niño Malalengua).

Los internautas preguntan. Igor contesta. «Si prefieres no responder a alguna pregunta, no hay problema», interpela Marta Alonso, la moderadora. «¡Qué dices! ¿Aquí hay paisano o no hay paisano?», espeta él con voz de Torrente. Porque Paskual, durante la hora que dura el encuentro con los internautas, no sólo apura las cervezas de la bolsa, también imita a Torrente, y a Mourinho, y a Calamaro, también se atusa el pelo, también habla de Oscar Wilde, también cuenta anécdotas de los parroquianos de la sidrería en la que ve los partidos del Sporting, también se vuelve a atusar el pelo… y hasta se arranca por Los Chichos: «Ni más ni menos, ni más ni menos».
Por empezar por el principio, así empieza.

-Igor, ¿te colocas cómodo y empezamos?
-Yo me coloco siempre muy cómodo. Tira.
Y ahí va un resumen de lo que sucedió después.

-¿Qué música te gusta escuchar? ¿Qué me recomiendas como imprescindibles? (Melómano)
-Imprescindibles, todos los grandes de los 50, desde Chuck Berry hasta Fats Domino. Yo cada vez viajo más hacia el pasado, hacia los 30, los 40. ahí está toda la base. A partir de ahí, podía pasarme toda la vida con David Bowie y The Kinks. Al contrario de lo que mucha gente piensa, el pasado es América y el futuro es Europa.

-¿Cuál es el último concierto al que has asistido? ¿Y al que te gustaría asistir? (Lara) -El último a uno de Cesar Pop, y al que me gustaría ir, uno de Guns and Roses con la formación original.

-¿Qué artista asturiano del panorama musical destacarías y por qué? (Laura)
-Dark LaEme, porque ha inventado un nuevo género, que es el rap rural. Ha conseguido que un género urbano narre las maravillas de una tierra como Asturias. Y no es un ‘rapper’, es un músico que hacer rap.

-¿Qué opinas a la ley Sinde? (Sindalecia)
-Que es incompleta. Lo que hay que reformar es la ley de propiedad intelectual, y esa es la reforma. Es un buen intento y el PP la ha apoyado porque quiere quitarse el problema para su supuesta legislatura, no porque crea en ella.

-¿Con qué te quedas de tu paso por Loquillo y los Trogloditas? (Julia)
-La lección máxima que aprendí es que lo que tú le des a la vida, nadie te lo devolverá.

-Dos preguntas: ¿Vas a seguir con Loquillo o empiezas una carrera en solitario?¿Qué tal se lleva tener de compañero de sello a Jorge Ilegal? (Brain)
-Voy a seguir con Loquillo, obviamente. Tengo con él unos 20 conciertos hasta junio. Es mi amigo, mi hermano mayor y estoy con él a muerte. Y Jorge Ilegal es mucho mejor como compañero de sello que de barra.

-¿Dónde estás viviendo? ¿En Asturias? (Tania)
-Mucha gente piensa que vivo en Madrid o Barcelona, pero jamás me he ido de Asturias. Es un consejo que me dio Gabriel Sopeña. Tener los pies en mi tierra es lo que me mantiene la cabeza ordenada.

-¿Qué te parece lo que está haciendo el alcalde de Oviedo, no te parece que quiere cargarse la música en directo? ¿Porqué no haces algo para apoyar la causa? Te lo agradeceremos (Carbayona a tope)
-Puedo decir que de los músicos que han vivido en Oviedo soy de los que más ha hecho, sobre todo dando ejemplo. Cuando hay conciertos, muchos músicos no van, y esa es la mejor forma de apoyar. Antes de que hubiese talleres y locales de ensayo, yo tuve mil y una reuniones en el Ayuntamiento para que eso se consiguiese. Por otro lado, parece mentira que Gabino tenga un hijo músico, por más concursos de maquetas y talleres que se haga, donde se genera la música es en los bares.

-¿Crees que sería posible una futura reunión de Babylon Chat aunque fuera para algo puntual? (Lord Babylon)
-De momento estoy muy centrado en mi disco y con Loquillo, pero nunca se sabe.

-¿Has necesitado asesoramiento médico/farmacéutico para escribir ‘Automedicación’ o realmente tomas todo eso? (Adonáis)
-Mis medicamentos son principalmente los poemas, el gran reserva y lo demás.

Y llega la despedida. «¿Quieres dar las gracias a los internautas?», pregunta Marta.-No, no, de gracias nada, pon que nos vemos mañana en el concierto.

Texto original extraído de:
http://www.elcomerciodigital.com/v/20110318/gente/musica-genera-bares-20110318.html

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Mi Vida Era Un Ensayo, Ahora Es El Concierto

Donostiarra de nacimiento y asturiano de adopción, Igor Paskual (1975) es licenciado en Arte, poeta, cantautor y guitarrista. Formó parte de Babylon Chat, Claire Beaus, Cannonballs, Stormy Mondays, Diana y los Rockatones y desde 2002 acompaña a Loquillo. Ahora debuta en solitario con ‘Equilibrio inestable’ (Pop up), un álbum que presentará mañana en Gijón (Acapulco, 22 horas. 12 euros) y que incluye una entrada gratuita para cualquier concierto de la gira. Le arroparán Alejandro Blanco (batería), Antón Ceballos (bajo), Ángel Miguel (guitarra, dobro, mandolina) y César Pop (guitarra, piano). En el concierto actuarán también Nistal y el Niño Malalengua.

–Primer disco en solitario. ¿Cómo ha tardado tanto?
–Tanto o tan poco, depende. Después de los años que llevo y con la experiencia acumulada con Babylon Chat, el ‘Loco’ o con la cantidad de grupos que he tocado, un primer disco tenía que tener muchísimo sentido, no me valía cualquier cosa. Tenía que ser algo significativo, que sintiera que se alejaba bastante de lo hecho con Babylon o de patrones que había aprendido con Loquillo. El tener una propia voz con dos bandas con tanta personalidad no era una tarea para hacerla de cualquier manera. Aparte de que grabar un disco, afrontar promoción y conciertos es algo que lleva mucho tiempo y hasta ahora no había dispuesto de él.

–¿Y le salió lo que quería?
–Sí, sí, estoy contentísimo. Refleja lo que quería contar, que eran muchísimos momentos en la vida de uno. Hay muchos artistas o que son muy alegres o que sólo muestran un lado triste, pero las personas somos bastante más complejas y me apetecía reflejar todos esos estados de ánimo.

–Aparte de distintas emociones, en el disco se perciben diferentes estilos y épocas: solemnidad setentera, pop ochentero…
–Es lo que intentaba hacer. No es que fuesen cosas que no me gustaran antes, pero tal vez no tenía la madurez suficiente para aplicarlas. Que me gustase siempre Hank Williams, no quiere decir que fuera capaz, con 20 años, de componer un tema a lo Williams. Y al querer expresar diferentes estados de ánimo, también me pedía estilos distintos. El country me evoca una cosa más melancólica, el rock años 70 me hace escribir mucho más duro, el pop me hacer ser más cercano. Si quería reflejar todo el poliedro que somos como personas, necesitaba un amplio abanico para que los textos fluyeran de otra manera.

–¿Cómo fue la grabación?
–Se grabó en los estudios Fase 4, de El Arbeyal, y me lo produjo Carlos Stro, que viene de una cosa muy distinta a la mía. Quería a alguien que me aportase lo que a mí me faltaba. Le gusta Nich in Nails, hizo muchas bandas sonoras, graba muchísima cuerda y programa también. El disco lo iba grabando a trocitos, según me dejaban las giras; entonces, necesitaba una persona que se involucrase mogollón. Tenía un montón de material acumulado, así que para no liarme, quise cerrar el repertorio. Ya el disco era bastante heterogéneo como para ir incorporando cosas nuevas.

–¿Cuál es su método de composición?
–Intento que me salga todo a la vez. Con Babylon Chat, tenía las músicas y les iba incorporando trozos de poemas o textos. Ahora es muy raro que tenga una melodía rondándome por ahí sin, al menos, la idea del estribillo o de una estrofa suelta. Además, se nota muchísimo cuando hay esa conexión. Cuando compongo, estoy pendiente de todo, necesito tener la mente muy despejada y con el radar ahí puesto.

–¿En qué medida le ha influido la paternidad como artista?
–(Risas) Vaya pregunta más cabrona. No sabría decirte, porque encima tenía una canción escrita hace tiempo, que es ‘El peor novio del mundo’, que decía ‘quiero tener hijos y no cuidarlos’, así que cuando tuve el crío… En el fondo, no me arrepiento de haberla escrito, porque sí quiero tener el hijo y no es que no quiera cuidarlo, pero reconozco que tiene una parte muy dura, que es la crianza, y no iba desencaminado. Los artistas, en cuanto tienen un hijo, enseguida se ponen como si solamente los tuvieran ellos. Para mí, no es una ruptura, es una especie de continuidad. La diferencia que noto es que, antes de tener el hijo, era como una especie de ensayo en la vida, y ahora ya es el concierto.

–¿Qué planes tiene con Loquillo?
–La gira del 30 aniversario salió tan bien, que ahora mismo tenemos un montón de conciertos y hasta junio estoy compatibilizándolo con mi gira. Pero después del verano, el ‘Loco’ quiere sacar un disco con poesías de Luis Alberto de Cuenca y hará una gira de teatros, y ahí aprovecharé para extender la mía.

–¿Qué recuerda de sus conciertos como teloneros de The Who y Rolling Stones?
–The Who es de los mejores grupos, sino el mejor, que he visto en directo. Nunca vi una banda sonar así. Me pareció solemne. Además, con el hijo de Ringo Star a la batería, que es una mezcla entre el beat del padre y los giros bestias de Keith Moon. Tengo que el recuerdo de ser una apisonadora, de ver un guitarrista con sesentaypico años pegando unos hachazos; nunca vi una mano derecha tan poderosa en el mundo. Es algo sobrehumano cómo suena esa guitarra y los temas que tienen y todo. Vamos, mil veces mejor que los Stones y de lejos. Los Stones lo que llevan es un montaje de las grandes estrellas. En el primer concierto, recuerdo que tardamos diez minutos caminando del camerino al escenario. Era alucinante, tenía restaurante, hospital…Ellos van protegidos como por veinte personas, es como los reyes. Era una pasada estar por detrás del escenario, porque estás viendo las cien guitarras que lleva Keith Richards o las cien guitarras que lleva Ron Wood. Los ‘backliners’ eran todos como los viejos marineros, que llevan toda la vida en altamar. Fueron experiencias muy distintas. Los Stones no me pareció que sonaran nada de otro mundo y todo el mundo dice que Keith Richards lleva el peso de la banda, pero a mí me parece que es Mick Jagger. No hacen el mismo repertorio y hacen versiones de blues, que es lo que mejor se les da.

Texto original extraído de:
http://proyectos.elcomerciodigital.com/blogs/musicom/2011/03/17/igor-paskual-queria-reflejar-diferentes-estados-de-animo-en-el-disco

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