Un oasis de fútbol en un desierto

Temporada 2017 / 2018 – Segunda División
Sporting 3- Sevilla Atlético 0
(El Molinón, Gijón – 7.10.17)

Qué más da la entidad del rival cuando la desazón se apodera de un equipo y les nubla la vista. Qué más da que el filial del Sevilla sea un equipo tierno en espíritu, rudo en actitud y poco juego si la ansiedad atenaza el cerebro y congela las piernas de los jugadores. Qué más que el Sevilla Atlético sea el colista si en los momentos decisivos una sombra de errores y terrores cae como una guillotina en los cuellos rojiblancos. Los partidos hasta que no se juegan no se puede decir si son sencillos o complicados por más que nos empeñemos en sacar conclusiones antes de tener el problema planteado. El fútbol es un deporte extraño en el que la suma de los esfuerzos no siempre se traduce en premio. La cantidad de circunstancias que no son ponderables es alta que cualquier equipo puede ganar a un grande. Al final, se ganó. Fue un partido que sirvió de terapia, para abrir la ventana y despejar el aire viciado del vestuario. Una forma de alejar fantasmas mentales que hacen daño porque son ectoplasmas psicológicos que no se pueden tocar y, por tanto, son muy difíciles de combatir. No hubo más que ver cómo se tiraron los dos penaltis, una suerte que depende mucho de la serenidad mental, para ver que hay un elevado grado de nervios y cierta esquizofrenia. Así que el partido sirvió de diván para Stefan que aún está liberándose de las cadenas que oprimen su talento y ordenando su cabeza para sacar a relucir el fenomenal jugador que sabemos que es. Es un señor jugador y ha de acomodar todos los factores para que esa eclosión, por fin, se produzca. Sirvió para comprobar que la progresión de Pablo Pérez es efectiva. Quiere ser jugador y lo va a conseguir. Tiene la actitud correcta y la madurez necesaria. Y eso que jugó en la banda, que parece que rinde menos ahí. Pues no. Veremos a un jugador de Mareo crecer y no quedarse estancado.

El partido también nos confirmó no sólo que Canella está entre los mejores sino que Bergantiños ha vuelto a juntar las piezas rotas del espejo de su mejor fútbol y ahora, el reflejo devuelve la imagen de aquel gran futbolista del Deportivo. Y es en esa zona del medio campo donde el Sporting va a decidir si quiere ser creativo y ascender a Primera o se convertirse en ese vagabundo que, a veces, deambula errático por los campos de España al albur de la inspiración de algún jugador como Santos. Es de justicia reconocer que el Sporting jugó bien por momentos. Pero también tuvo minutos de mal fútbol y pérdidas preocupantes de balón. El rival, aparte de patadas e imprudencias que pueden causar lesiones, no propuso nada. Así que no resulta fácil juzgar si vimos una mejoría del Sporting o un holograma de mejoría. Sí que parece que al equipo le falta cuajarse, encontrar su clave de bóveda, un sistema claro sobre el que asentarse y ofrecer el potencial que atesora, que es mucho. Hay un buen número de jugadores que están entre los mejores de Segunda División y ese patrimonio no se puede desaprovechar. Escribo esto desde Ibiza, donde en el Hotel Santos Dorado se inauguraba una suite especial “Loquillo”. Es un hotel muy rock, con memorabilia de todo tipo. Así que hubo fiesta maravillosa con Silvia Superstar pinchando y Pérez-Fajardo haciendo fotazas. En una isla donde impera el tecno, es muy reconfortante descubrir este oasis de rock. Y eso tiene que ser el Sporting: un oasis de fútbol en el desierto de la Segunda División.