Vence pero no convence

Temporada 2017 / 2018 – Segunda División

Sporting 1 – Lorca 0
(El Molinón, Gijón – 23.9.17)

Si alguien ha estado en Lorca, alguna vez habrá comprobado que lo más llamativo es su castillo. Esa fortaleza casi inexpugnable permitía vislumbrar a los enemigos desde mucha distancia y, por eso, Alfonso X y muchos otros lo consideraron un lugar de gran estrategia. En el castillo, hay un gigantesco reloj de sol cuyo gnomon es una gran espada. Al Sporting le faltaron esas dos cualidades: sentido del tiempo y más penetración letal. No gustó nada el partido rojiblanco. Y nada es nada. Un mal ya endémico en el Sporting es la falta de un cerebro claro en el medio del campo. Alguien que dé orden, sentido, ritmo y salida al balón. Es más, no se trata sólo de un jugador, sino de una idea de juego, de tener ciertas variantes. En cuanto se presiona un poquito a Sergio y el encargado de asumir el mando (ayer Àlex López) se atasca, se produce una implosión y el equipo se colapsa como un equipo de juveniles. Al final, el partido termina dependiendo de la inspiración que ese día puedan tener Rubén, Michael Santos y Scepovic, siempre lúcido, y aunque no marque, el mejor del Sporting junto con el citado Santos. El equipo de la ciudad del sol tuvo su reloj, su pequeño plan y sin grandes nombres jugaba a algo. Todos los equipos que pasan por El Molinón, en general, tienen menos presupuesto y peores jugadores que el Sporting, pero suelen jugar a algo, se lo creen. El Sporting no ofrece en los partidos la intensidad que muestra en sus aguerridos entrenamientos. Por momentos, se ofrece una imagen caótica y no sólo por el planteamiento sino por la gestión absurda de los lanzamientos de penaltis. Es muy bonito el asunto asambleario, el “decidid vosotros, chicos”, pero el jugador es egoísta. El ego humano no suele ser buen evaluador cuando examina las virtudes propias. Así que la imagen que se proyecta con estas discusiones de patio de colegio al lado del punto de penalti es terrible. Sobre todo, porque al rival se le transmite la impresión de que no hay unidad y, em especial, de que el interés individual se impone sobre el colectivo. Así que el mejor tirador -y jugador- se queda sin lanzarlo, y el que lo tira tiene aún más  presión -que no motivación- añadida. Si la autogestión en un club funcionará, no harían falta los entrenadores. La famosa democracia Corintiana (por aquel glorioso Corinthians brasileño de Sócrates) fue éxitosa en una situación sociopolítica muy concreta y con varios jugadores que estaban muy comprometidos con una serie de valores. Yo mismo, cuando soy el productor de un disco, aunque escuche otras opiniones, tengo la última palabra. Y cuando estoy a las órdenes de un productor, lo respeto. El que ha vuelto a demostrar una gran seguridad es Mariño que literalmente salvó el partido. Y pensar que con el fichaje de Whaley se permitió la salida de Dennis… Dani Marín tiene todo el futuro del mundo. Siguiendo con la juventud, qué rabia produce que a Pablo Pérez lo ubiquen en la banda donde, a diferencia del medio del campo, tiene menos opciones de pase y no aprovecha ni su llegada ni su altura. Otra mala señal de Herrera para la plantilla. Partido malo, vergonzoso e impropio de un club como el Sporting. Lo vi em Monzón (Huesca) donde actuábamos esa noche. Los tres puntos son un buen regalo para el cumpleaños de Quini (del que se acordó con elegancia el Lorca), pero le faltó el envoltorio. Parafraseando a Unamuno: vencísteis, pero no convencisteis.