Saltear al contenido principal

AVENTURERO DEL ROCK
– perfil por Fernando Navarro, periodista de El País y Cadena Ser

El rock and roll es aventura y no todos nacen piratas. No todos son personas capaces de lanzarse de lleno a surcar los siete mares de una existencia repleta de peajes y señales en sentido contrario de lo que ansían los espíritus más inquietos. Es una cuestión de actitud. Igor Paskual la tiene. Corsario y francotirador, es uno de esos músicos en vías de extinción que vive el rock and roll como filosofía de vida.

Su actitud nada tiene que ver con la pose de escaparate y el verbo fácil. Está hecho de una sola pasta, la del rock and roll, ese sonido liberador, que apela a la inteligencia y a los huesos, que conmueve y agita los cuerpos con sus zarpazos eléctricos. Desde que a finales del siglo pasado se dio a conocer con Babylon Chat, Igor no ha desistido en su empeño de vivir alimentando la prodigiosa quimera creada por las canciones de Chuck Berry, los Rolling Stones o David Bowie.

Son algunos de los chamanes en su evangelio personal. Como ellos, cree y nos hace creer con sus canciones que ser un bala perdida es mucho mejor que ser un tipo corriente. Escribir y cantar, tocar y exponerse al resto es mucho mejor que aceptar la derrota, cualquier tipo de derrota que nos condicione, nos oprima o nos demuestre que ni siquiera lo intentamos.

Con su don de palabra y su espléndido arrojo, Igor lo intentó y lo consiguió. De hecho, lo sigue consiguiendo. Resiste en la trastienda del gran negocio musical de este país, tan lleno de elementos fugaces y medias verdades, convirtiéndose en una especie de suerte para los que confían en el poder del rock and roll. Igor está ahí, a su rollo, invocando en cada actuación y en cada disco todas las razones y todas las locuras que nos llevan a sentirnos vivos.

Cantaban los Rolling Stones: “It’s only rock and roll, but I like it!”. ¡Es solo rock and roll, pero nos gusta! Así es. Nos gusta, nos atrae y nos apasiona porque, como apunta la máxima de Keith Richards, si la cosa deja de ser divertida, entonces, colega, para qué hacerla. Igor, músico y compositor, escritor y librepensador, lo sabe. Por eso, no deja que la cosa deje de ser divertida, no permite que nos deje de gustar su modo de vida, su forma de conectar con el mundo, su estilo de ser como es.

De ser un gran músico independiente entregado en cuerpo y alma al rock and roll. Un tipo capaz de demostrarnos que la aventura puede ser inolvidable.

Volver arriba